Esas estrellas que llueven

El final de la aventura


Esas-estrellas-que-llueven

Mientras se dirije a la imprenta, me apetece presentaros el booktrailer y la portada de: Esas estrellas que llueven. Como véis, el tono es muy similar a su primera parte: El sueño del santo. La colección queda redonda y el título no despista en lo esencial para dos historias necesariamente conexas. Aunque también he de decir que su lectura bien puede hacerse de manera independiente por su diferente escenario temporal, por los nuevos personajes y por la orientación que toman las tramas.

El-sueño-del-santo

 

Me hace una ilusión bárbara dar por concluída esta aventura que me ha acompañado durante casi diez años, con sus momentos buenos y malos (toma término manido), y con otros proyectos convertidos en libro de por medio (promiscuidad literaria, sin duda).

Todo empezó con la propuesta de un paisano acerca de las fascinantes coincidencias geográficas en la zona de las Altas Cinco Villas. Si me retrotraigo a ese momento jamás hubiera imaginado como se iba a desarrollar la trama y con ella mi propia trama de la casi-década que se ha esfumado entre tanto. A cada nuevo paso vital los personajes de esta saga me han acompañado en la imaginación, silenciosos durante día y alborotadores por la noche cuando les tocaba ir desmadejando sus destinos.

Cerca de quinientas páginas en total durante ocho, nueve o diez años. Bastante menos de una página por noche. Parece poco, muy poco. Pero la cuestión tal vez no sea la producción de páginas sino lo que he vivido en mi imaginación, y también lo que iba sucediendo en la vida real con todos esos personajes a cuestas, ajenos a mi vida pero que me esperaban cada noche para poder dar continuidad a las suyas. Más que en ningún otro aspecto humano, para el proceso creativo lo verdaderamente importante nunca es el fin, sino el medio.

Después los lectores comentáis si os gusta más o menos, y eso levanta la autoestima o desinfla el ego, lo que toque, pero ya nada será comparable, sinceramente nada, a esa otra vida paralela con los personajes. Ellos ya guardarán silencio para siempre y no podrán escuchar lo que sus lectores piensan sobre ellos, sobre sus vidas, sus elecciones vitales, sus contratiempos, sus casualidades, sus formas de asumir lo cotidiano o lo excepcional.

En fin, pues eso, que espero me acompañéis en este final de la aventura…

 

 

 

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