3 mejores libros de Paul Auster

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El particular genio creativo de Paul Auster, capaz de deslizarse en todas sus propuestas literarias, se extiende de manera singular por toda su obra. Hasta tal punto es así, que no resulta fácil determinar ese podium de obras a recomendar de este escritor, galardonado entre otros, con el Premio Príncipe de Asturias 2006.

Pero muchas veces, a la vez que se asume ese brillo especial de todas y cada una de las obras de un autor, acabas sintonizando de mayor manera con las que son capaces de ganarte en lo subjetivo, en esa parcela donde la ficción planteada y tu propia realidad reflejan parecidas ondas. O te descubres realmente fascinado por ese lirismo compuesto en prosa, entre la sofisticación y la sencillez, del que Auster es maestro…

Es así como me he animado a escribir sobre mis tres libros recomendados de Paul Auster. Allá voy:

  1. El-pais-de-las-ultimas-cosasEl país de las últimas cosas: Anna Blume cuenta en una carta a su novio, enviada desde una ciudad sin nombre, lo que sucede en El país de las últimas cosas. Anna está allí para buscar a su hermano William, y describe una tierra en la que la búsqueda de la muerte ha reemplazado a los avatares y negocios de la vida: las clínicas de eutanasia y los clubes para el asesinato florecen, mientras que los atletas y corredores no se detienen hasta caer literalmente muertos de cansancio, y los saltadores se arrojan de los tejados. Pero Anna intentará sobrevivir en ese país devastado, donde todo lo que existe es posiblemente el último ejemplar de su especie… Probablemente este sea uno de los títulos más sugerentes del autor, y su desarrollo acompaña esa autenticidad de la obra. La distopía se abre en cuanto nos ponemos a descubrir la historia. Una particular ciencia ficción deslizada entre un ambiente futurista nos dispone ante los grandes pensamientos existencialistas que conducen del fatalismo a cierto brillo de la anécdota que es nuestra vida.
  2. La-noche-del-oraculoLa noche del oráculo: Sidney Orr es escritor, y está recuperándose de una enfermedad a la que nadie esperaba que sobreviviera. Y cada mañana, cuando su esposa Grace se marcha a trabajar, él todavía débil y desconcertado, camina por la ciudad. Un día compra en El Palacio de Papel, la librería del misterioso señor Chang, un cuaderno de color azul que le seduce, y descubre que puede volver a escribir. Su amigo John Trause, también escritor, también enfermo, también poseedor de otro de los exóticos cuadernos azules portugueses, le ha hablado de Flitcraft, un personaje que como Sydney, sobrevivió a un íntimo roce con la muerte. La casualidad, el azar como componente que termina por compactar los destinos, los de todos nosotros. La magia de lo cotidiano observado con la perspectiva adecuada. Un ejercicio de hipnosis que nos convierte en terapeutas de unos personajes rebosantes de humanidad.
  3. Un-hombre-en-la-oscuridadUn hombre en la oscuridad: August Brill ha sufrido un accidente de coche, y se está recuperando en casa de su hija, en Vermont. No puede dormir, e inventa historias en la oscuridad. En una de ellas, Owen Brick, un joven mago que ha adoptado el nombre artístico de «El Gran Zavello», despierta en el fondo de un foso de paredes muy lisas que no puede escalar. No sabe dónde está ni cómo ha llegado hasta allí, pero oye el ruido de una batalla. Hasta que aparece el sargento Serge, que le ayuda a salir del pozo para que Brick pueda cumplir su misión. América está inmersa en una oscura guerra civil. Los atentados del once de septiembre no han tenido lugar, y tampoco la guerra de Irak. Brick no entiende nada. Pero se entera de que su misión es asesinar a un tal Blake, o Block, o Black, un hombre que no puede dormir, y que como un dios, inventa en la noche esa guerra que no acabará nunca si él no muere. Aunque no se llama Blake ni Block ni Black, sino August Brill, y es un crítico literario que ha sufrido un accidente, se está recuperando en la casa de su hija, en Vermont, y no tiene los infinitos poderes de Dios para inventar mundos infinitos, pero puede contarnos una feroz y veraz fábula de nuestros días.

Considerando lo particular de la extensa bibliografía de Paul Auster, el gusto por unas u otras de sus obras puede diferir notablemente de un lector u otro. En su narrativa profunda y en ocasiones disparatada; en sus arquitecturas mutables donde los escenarios van y vienen como tramoyismo inesperado; en todo ello reside esa posible selección bien distinta en cada lector. Pero vamos, yo ya me he decantado…

 

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