Bienvenidos a Occidente, de Mohsin Hamid

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Cuando salen en televisión esas extrañas columnas de gentes que transitan por espacios inhóspitos, entre fronteras ficticias que se levantan como muros físicos, en nuestras casas hacemos algún tipo de ejercicio de abstracción que nos debe impedir pensar en lo atroz del asunto, en lo poco que distamos de cualquier otra época anterior que pensábamos superada y ampliamente mejorada. O tal vez sea cosa de asumir que el estado del bienestar de unos debe ser compensado con el malestar de otros. Interesante tarea de enajenación que alguien consigue insertar sobre nuestras conciencias.

Libros como este Bienvenidos a Occidente deberían etiquetarse de necesarios. Si la realidad no nos impresiona tal vez la ficción nos alcance. Esa debió ser la idea del escritor pakistaní Mohsin Hamid cuando empezó a imaginar la historia de sus personajes Nadia y Said.

Ellos son una pareja de enamorados cuya idílica estampa del amor naciente queda distorsionada por las circunstancias que les toca vivir. Y sin embargo ese enamoramiento les sirve, y sirve al lector, para dar un toque alegórico a la cruel realidad. El amor en circunstancias adversas pasa de ser un asunto trágico, un argumento literario a convertirse en una excusa para tratar de dibujar en nuestro imaginario esa cruel realidad que la objetividad de los telediarios no termina de alcanzar.

Y sí, se puede decir que la historia acaba bien, medianamente bien. Nadia y Said llegan hasta San Francisco, otro lado del mundo sin ecos de bombas ni toque de queda. Pero lo importante es el periplo, la odisea, como se quiera llamar a lo que supone viajar sin saber hasta donde, moverte por el mundo sin un lugar donde poder pensar en vivir decentemente, avanzar dejando tu patria detrás, y seguramente para siempre porque te la han robado.

Derechos migratorios como justificación legal y último amparo moral con los que taparnos los ojos…

Ya puedes comprar la novela Bienvenidos a Occidente, el nuevo libro de Mohsin Hamid, aquí:

 

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