En casa del diablo, de Romano de Marco

0.00 avg. rating (0% score) - 0 votes

Cuando una novela de misterio con tintes de thriller, se nos presenta desde un aspecto cotidiano nos sumergimos todavía más en la trama concreta que se nos presenta. Eso es lo que ocurre en el libro En casa del diablo. Giulio Terenzi es un tipo rutinario con una vida ordinaria, solo que un día metió la …. donde tenía la olla (como se suele decir de manera algo más que coloquial). Giulio es retirado de la oficina bancaria en la que trabaja y destinado a Castromagno, un pueblo remoto donde lo que menos se precisa es una sucursal bancaria. De no ser por la anciana baronesa Eleonora de Santis, cuyo patrimonio, en principio podría justificar la existencia de unas cuantas sucursales más.

Giulio se siente desolado al haber sido destinado a ese pueblo dominado por una sensación de decadencia decimonónica. El tipo al que da el relevo, cuya fisonomía parece haberse quedado impregnada de la antigüedad reinante le pone al corriente de la tarea que se le ha encomendado. Pero más allá de los quehaceres administrativos o comerciales, lo pone en antecedentes sobre la particular idiosincrasia de unos lugareños muy especiales, y de escabrosos casos de desapariciones de gente que se venían asumiendo como algo irrelevante para cualquiera de los demás vecinos.

La sensación de extrañamiento que invade a Giulio se va transformando en una completa y alienante noción sobre una realidad que asfixia en su pausa, en su cadencia irreal, donde el tiempo parece transcurrir como una espera hacia lo siniestro.

Sobre todo porque ciertos personajes como Corrado, nieto de la baronesa, rondan esa oscura sensación de algún tipo de mal. ¿Qué hace un tipo joven como él en ese pueblo? ¿Que ocurre con esos lugareños entregados a miserables rutinas convertidas en cuenta atrás para sus desapariciones?

El reconocido autor italiano Romano de Marco se nos presenta como una novísima voz de la literatura italiana.

Ya puedes comprar el libro En casa del diablo, la nueva novela de Romano de Marco, aquí:

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*