3 mejores libros de Laura Restrepo

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Desde que comenzara a publicar sus primeros libros, la escritora colombiana Laura Restrepo siempre se manifestó como una escritora de libros reposados, de literatura pausada, con ese gusto o necesidad de colmarse de vivencias y de nuevas ideas con las que abordar sus libros de gran factura en lo estrictamente literario o por la temática abordada. Porque lo de la Laura Restrepo también es compromiso directo de las letras, de los libros con la realidad más doliente o las circunstancias más crudas.

No cambió esa vocación de escritura gran reserva una vez que su nombre ya empezó a abrirse espacio en la literatura hispánica, sobre todo con reconocimientos como el Alfaguara de Novela 2004. Y hasta hoy, momento en el que ya hay quien la reconoce como digna sucesora del mismísimo Gabriel García Márquez.

El escenario habitual de las novelas de Laura Restrepo es la Colombia más profunda, con sus luces y sus sombras. Y allí es donde la autora es capaz de presentarnos una misteriosa trama o un episodio que refleja una espeluznante realidad, siempre con el brillo intimista de quien pretende ahondar en las particularidades del alma expuesta a las más intensas contingencias.

3 mejores novelas de Laura Restrepo:

  1. Delirio: El acertado reconocimiento Afaguara de novela 2004 nos permitió disfrutar de una novela de trama viva bajo cuyo argumento profundizamos en un vasto mundo interior gobernado por las contradicciones, la culpa y los secretos. La vida no le sonríe a Aguilar. Sus modestos sueños de dedicarse a la docencia quedaron arrasados por la necesidad y las urgencias. En cierta forma su aspecto más familiar compensa la sensación de derrota. Sus hijos y su mujer son el bastión defensivo frente a la tristeza. Pero después de un viaje, Aguilar encuentra a su mujer, Agustina, en un fatal estado de locura. Las propias circunstancias en las que da con ella lo empujan a pensar en la infidelidad como dilema añadido. Pero lo principal es intentar recuperarla, buscar la causa de su repentina demencia. La intervención de nuevos personajes van dotando al suspense de un complemento intimista acerca de Agustina. Quizás los motivos no hayan sido otros que el emerger de los secretos y de las culpas. La felicidad fingida puede acabar derivando hacia un abismo de tristeza. Pero la autora no deja que la historia concluya en una absoluta fatalidad. Pese al reconocimiento de los espacios insondables del alma, conforme acaba la novela se descubre ese necesario punto de luz que pueda servir de guía para sobrevivir a todo. 
  2. Los divinos: Una intensa narración sobre unos hechos infaustos que ya reseñé aquí. La aparición del cuerpo de una niña flotando en las aguas de un río es un hecho lo suficientemente macabro como para pensar en auténticos psicópatas capaces de abusar de un prójimo indefenso hasta la mismísima muerte en una auténtica demostración de perversión y maldad. Comenzar una ficción que busque explicaciones más allá de la escabrosa realidad o que recorra lineas rojas cada vez más frecuentes en casi todo entorno social de nuestro mundo, se antojaría una misión dificil para esta autora colombiana. Pero al final debió pesar más la idea de responsabilidad, de compromiso de la literatura con los hechos más repudiables de los que somos capaces como seres humanos. Porque queramos o no los asesinos de la niña eran semejantes, solo que dejados de la moral y psicotizados hasta el peor extremo. Si además Laura nos cuenta que los asesinos pueden ser un grupo de jóvenes de alto nivel social, capaces de someter a una niña a todo tipo de vejaciones para acabar matándola, el asunto todavía se ensombrece más. El homicidio se convierte entonces en una acción de superioridad, de falsa creencia de que los menos favorecidos son seres prescindibles al capricho de sus pulsiones más enfermizas. Recrearlo todo debe ser duro, tratar de representar a los personajes más aviesos de una novela exportada directamente de la realidad debe tener su aquel, pero el compromiso de la autora se enfrentó a todo. Su intención por levantar las cartas y exponer hechos hacia un ejercicio profundo de recapacitación justifican este relato. Un crimen real que conmovió a una sociedad entera. Un alegato contra el feminicidio, por una de las autoras más importantes en español de la actualidad. El cuerpo de una niña es encontrado flotando en el agua en lo que parece un ritual. En el fondo de este episodio se encuentra el mundo superficial de unos jóvenes ricos y exitosos que mantienen desde la infancia una hermandad maligna y que contrasta con el de la víctima pobre, sobreviviente de la violencia de su lugar de origen. Laura Restrepo pone al servicio de la causa del feminicidio su buen hacer literario, alcanzando cotas de profundización en cualquier lector que se enfrente a esa cruda realidad hecha novela pero con la constante evocación de que todo eso puede ocurrir ahí afuera… 
  3. Dulce compañía: Seguramente nos encontramos con la obra más internacional de la autora. La propuesta narrativa parte de una misteriosa y angelical aparición en una barriada de Bogotá. Hasta allí acude una periodista de prensa rosa para dar cobertura al asunto y ofrecer entretenimiento a lectores de barrios bien distintos a aquellos lares. Los símbolos de esta novela resultan estremecedores. Un niño de rostro verdaderamente angelical despierta una veneración total entre las gentes de esos lugares donde la vida apenas vale nada y sin embargo la fe es capaz de transformar las almas más aviesas en nuevos conversos de la humanidad. Frente a la frivolidad de la periodista se despliega la desbordante sensación de humanidad de aquel barrio, con sus fuertes contradicciones, con su violencia propia de bestias, con el fatalismo como destino y el derrotismo como emblema. Probablemente todos aquellos seres fascinados, capaces de creer en un Dios encargado de mandar para allá a un ángel, acaben acopiando más sensación real de vida que los despojos humanos escondidos tras la opulencia y lo material… 

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