3 mejores libros de Paul Theroux

0.00 avg. rating (0% score) - 0 votes

Hay escritores que parecen fundamentarse en su espíritu viajero para encontrar nuevos argumentos con los que escribir novelas o, claro está, consecuentes libros de viajes. En España tenemos a Javier Reverte. Por parte de Estados Unidos, uno de los más grandes referentes de este tipo de narradores viajeros es Paul Theroux.

La verdad es que lo de viajar parece una actividad muy apropiada para mostrarse abierto, receptivo, empático…, y así terminar escribiendo tantos y tantos buenos libros en su vertiente de ficción o como brillantes bitácoras en las que se nos dan a conocer aspectos particulares de muchas otras culturas de cualquier otra parte del mundo.

Envidiable ¿no es cierto? Por nuestra parte, quien más quien menos trata de entregarse al turismo o la aventura para alcanzar esa placentera sensación de sentirse viajado, de conocer, de ser capaz de aportar matices en una buena conversación de aquí o de allá.

Pero en tanto en cuanto nuestros bolsillos se vayan recomponiendo de cada nuevo viaje, nunca está de más considerar perdernos por algunos de los libros de Theroux para llegar a intuir la sensación de estar sentados en el vagón de un remoto tren, libreta en mano, anotando los esbozos de lo que llegará a ser un interesante libro.

3 mejores libros de Paul Theroux:

  1. La costa de los mosquitos: ¿Recuerdas ese anuncio de un tipo que está tomando una tónica y, mientras la saborea acaba respondiendo a la invitación de alguien con un seco y decidido: “no voy”? Allie Fox es ese buen hombre que un día decide que está harto de su mundo, de la civilización occidental, de los convencionalismos y el aburrimiento general. Sin aclarar a nadie su destino final, decide dirigirse hasta la costa de los mosquitos, en Honduras. En ese lugar Allie Fox se empeña en convertirse en Robinson Crusoe, solo que bajo el prisma de un abandono del mundo premeditado. La narración detalla el curioso empecinamiento de un padre de familia, con sus notas de humor incluídas, por levantar su propio nuevo mundo en un espacio conquistado para la causa. Sin duda una novela que plantea los dilemas que suponen buscar la libertad en un mundo invadido por convencionalismos, costumbres y por la llamada de los últimos de tu tribu, también empecinados en que vuelvas al que se supone que es tu mundo real. 
  2. El gran bazar del ferrocarril: Sin duda este es uno de los libros de viajes por excelencia. Allá por 1975, Paul Theroux cogió un primer viaje desde Londres, decidido a guiarse por los caminhos de Ferro (como poéticamente se pueden llamar todavía en Portugal), sin establecer un itinerario muy claro. Tan solo buscaba alejarse de Londres (fantastico concepto del ideal de viajar: escapar lo más lejos posible del origen). El final del recorrido fue Rusia, habiendo dejado atrás Turquía, Afganistán, La India, Vietnam, Birmania, China y Japón. Lo que se desprende de este libro es que el viaje fue precisamente eso, el tiempo empleado, el acercamiento a otros viajeros, el curioso mestizaje viajero y la particular sintonía entre los que se mueven en un medio que les permite un tiempo para hablar, para intercambiar impresiones, quizás para vivir con mayor plenitud entregándose al nada que hacer mientras voy de un sitio a otro… Theroux, como el mismo dijo: Buscaba trenes y encontraba pasajeros.
  3. Tierra madre: En esta novela el viajero Theroux pone pie a tierra y se detiene a pensar sobre el arraigo, sobre la familia, sobre la figura esencial de su madre, y de la madre de cada cual… Una madre es abnegación pero también puede llegar a ser tiranía. No se trata de descubrir en la madre una figura perniciosa, pero para Paul Theroux supone un acto de reconocimiento de la realidad en el hecho de que los lazos pueden acabar dibujando firmes nudos. Fred, Floyd y JP son tres de los hijos que han podido escapar a su manera de esos firmes lazos que aferran hijos o reses. Pero hay más hermanos…, dos chicas sometidas por completo y anuladas en su personalidad, otra hermana más, Ángela, de quien apenas se sabe si llegó a respirar en este mundo unos segundos de vida y el padre que asume la existencia como la negación. En las pequeñas tragedias como estas también se descubre el humor del extrañamiento y la alienación, y Theroux sabe que el humor siempre es necesario para soltar nudos.