3 mejores libros de Ramón Gómez de la Serna

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1888 – 1963

En no pocas ocasiones he defendido el género de la Ciencia Ficción como uno de los campos más fértiles de la creación literaria.

Y sobre lo que tiene que ver la ciencia ficción con Don Ramón Gómez de la Serna, te diré que también este autor acabó visitando este género sin puertas ni fronteras, donde la imagiación puede acabar desarrollando cualquier idea con fines experimentales o para narrar la más épica de las historias. En el caso de este maestro del novecentismo, su novela El dueño del átomo sorprende por su incursión en principios físicos que gracias a su manejo del oficio supo hacer creible.

No sé, era por empezar desde lo anecdótico. Aunque precisamente desde ahí, desde el detalle, es donde se pueden enteder y abarcar las mayores generalidades. Así que no perdamos la perspectiva sobre este autor prolifico y de gran creatividad (recordemos el origen de las greguerías bajo su puño y letra) que desarrolló una actividad literaria profusa y de insuperable calidad.

Como no podía ser de otro modo, escribió novela, ensayo, biografías, teatro. Un factotum literario que apostó decididamente por empapar la literatura española de vanguardia, tratando de romper con todo lo que supusiera acomodo y convencionalismo. Para Gómez de la Serna la literatura debía mostrarse siempre como un ariete cultural hacia el movimiento social, pues de otro modo jamás podría servir a la causa evolutiva de cualquier sociedad.

Con su espíritu vanguardista y también con su interés por introducir el humor, tan necesario para él, en muchas de sus manifestaciones literarias, Gómez de la Serna publicó infinidad de libros.

3 mejores libros de Ramón Gómez de la Serna:

  1. El incongruente: Por definición, incongruencia es la falta total de coherencia entre varias ideas, acciones o cosas. ¿Pretendió Gómez de la Serna escribir un libro incongruente? En forma pudiera entenderse algo así, como el propio Julio Cortázar quiso adivinar. Pero a su vez, la incongruencia apunta a la contradicción en esencia, a ese horizonte que nos acecha a todos dentro de la variabilidad natural de intereses o hasta pulsiones que nos van moviendo con el paso del tiempo, (incluso de hoy para mañana). Y sin embargo ser incongruente en literatura adquiere un nuevo valor. Porque todo ese universo errático de lo humano puede encontrar un reflejo en esta novela abierta y cerrada, con lectura cronológica y sin ella. Sin duda alguna una obra diferente dotada de magia, de humor, de mundo real donde las cosas, nuestros asuntos se construyen entre la plena subjetividad y una objetividad que quizás no exista y que justifica las más completas incongruencias…
  2. Senos: Si, no se trata de otra acepción del término. Hablamos de senos, de sugerencia erótica. Un escritor convencido de las vanguardias como cauce natural de la literatura no podía obviar el erotismo en una sociedad como la española en la que la liberación sexual era aún un horizonte sumamente lejano. Con la controversia propia de esta obra que alcanzó con su prohibición durante la dictatura la condición de obra necesaria (es lo que suele ocurrir cuando los totalitarismo tratan de restringir a la cultura, que al final se acaba dando más eco incluso a la obra), Senos ha llegado hasta nuestros días como un necesario primer punto de contacto con el erotismo más sinuoso. Porque sí, se trata de una obra fetichista sobre los senos femeninos, largamente adorados en el arte y encumbrados también en este singular libro.
  3. Greguerías: Sobre las greguerías hay multitud de recopilaciones. Los aforismos castizos que estas creaciones representan rescatan del imaginario español el punto socarrón y y la capacidad metafórica que acaba desnudando o transformándolo todo. En un autor como Gómez de la Serna, proactivo literato, creador de tertulias, se puede entender esta voluntad de buscar nuevos aires a la literatura, transformándola a una comunicación breve e imaginativa, una suerte de memes del momento, una red social en la que cualquiera puede apuntarse a narrar sus propias greguerías. Aunque eso sí, como creador de las mismas, nadie mejor que Gómez de la Serna para sacarnos una sonrisa y una mueca de sorpresa ante la brillante metáfora. Puedes encontrar multitud de libros recopiltarios de greguerías de este autor, aquí: 

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