3 mejores libros de Antonio Gala

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Si se me permite la comparación, diría que Antonio Gala es a la literatura lo que Pedro Almodovar al cine. No me suelen gustar este tipo de reduccionismos, pero en este caso las analogías se corresponden con la percepción de imágenes que se desprenden de la lectura de uno y del visionado de la obra del otro. Y para mí esa percepción es muy marcada. Es cuestión de la luz, de esa luz que reverbera en el fondo blanco de sus obras, y que a su vez acaba manchada por la viveza de colores intensos del amor, de emociones descontroladas, de vitalismo puro, de negras contradicciones, del rojo coagulado del amor y del amarillo chillón de la locura y del arcoiris del sexo.

Antonio Gala complementaba su obra narrativa con incursiones periodísticas (actualmente, rondando los 90, no se prodiga mucho dada su edad y el cronismo de sus dolencias), con la poética y hasta con la dramaturgia, sin duda un autor dotado para todo lo cultural, artístico y escénico.

3 mejores novelas de Antonio Gala:

  1. El manuscrito carmesí: Extraer de la historia lo anecdótico para transformarlo en trascendente, en universal es una virtud al alcance de poquísimas plumas. Esta novela me recordaba por momentos La vieja Sirena, de José Luis Sampedro. En ambas propuestas lo histórico es un escenario que palidece ante lo humano, con su pequeña esencia extendiéndose embriagadora… Resumen: En los papeles carmesíes que empleó la Cancillería de la Alhambra, Boabdil —el último sultán— da testimonio de su vida a la vez que la goza o la sufre. La luminosidad de sus recuerdos infantiles se oscurecerá pronto, al desplomársele sobre los hombros la responsabilidad de un reino desahuciado. Su formación de príncipe refinado y culto no le servirá para las tareas de gobierno; su actitud lírica la aniquilará fatídicamente una épica llamada a la derrota. Desde las rencillas de sus padres al afecto profundo de Moraima o Farax; desde la pasión por Jalib a la ambigua ternura por Amín y Amina; desde el abandono de los amigos de su niñez a la desconfianza en sus asesores políticos; desde la veneración por su tío el Zagal o Gonzalo Fernández de Córdoba al aborrecimiento de los Reyes Católicos, una larga galería de personajes dibuja el escenario en que se mueve a tientas Boabdil el Zogoibi, el Desventuradillo. La evidencia de estar viviendo una crisis perdida de antemano lo transforma en un campo de contradicción. Siempre simplificadora, la Historia acumuló sobre él acusaciones que se muestran injustas a lo largo de su relato, sincero y reflexivo. La culminación de la reconquista —con sus fanatismos, crueldades, sus traiciones y sus injusticias— sacude como un viento destructor la crónica, cuyo lenguaje es íntimo y apeado: el de un padre que se explica ante sus hijos, o el de un hombre a la deriva que habla consigo mismo hasta encontrar —desprovisto, pero sereno— su último refugio. La sabiduría, la esperanza, el amor y la religión sólo a ráfagas le asisten en el camino de la soledad. Y es ese desvalimiento ante el destino lo que lo erige en símbolo válido para el hombre de hoy. Esta novela obtuvo el Premio Planeta 1990.
  2. La pasión turca: Que sea turca o mexicana realmente es lo de menos. Lo que mueve la acción de esta novela es el primer término, la pasión. El amor de esa mujer capaz de todo por fundirse en los brazos del hombre amado, sin moralinas ni cortapisas, con la premura del hambre, con la desesperación de la abstinencia. Si todo ello lo complementas con una acción real nacida del despecho, la trama resulta magnética hacia un final que se anuncia fatal, como el amor intenso… Resumen: Desideria Oliván, una joven de Huesca con decepciones matrimoniales, en el curso de un viaje turístico por Turquía descubre repentinamente la pasión amorosa más avasalladora en los brazos de Yamam, y a pesar de que no sabe casi nada de él, lo deja todo para vivir a su lado en Estambul. Pasa el tiempo, y la intensidad de este amor persiste, pero las relaciones de los dos amantes se van haciendo cada vez más dramáticas y más sórdidas, hasta que el reencuentro de Desideria con un antiguo amigo suyo que pertenece a la Interpol revela la verdadera naturaleza de las actividades lucrativas de Yamam. La historia, admirablemente contada a través de unos supuestos cuadernos íntimos de la protagonista, constituye una amarga meditación sobre el amor, llevado a sus últimas consecuencias en medio de un clima muy patético, hasta la destrucción física y moral, que Antonio Gala sabe describir con la irresistible fuerza de su estilo.
  3. El imposible olvido: En este pesar que es transitar por el mundo, se olvida lo que se puede. Y si algo no has de olvidar que sea porque te hizo sentir vivo, porque te dió aliento, porque se hizo eterno. Resumen: Minaya Guzmán turbaba a hombres y mujeres, enamoraba a niños y a perros. Minaya Guzmán: un misterio, como todo lo que atrae sin remisión al ser humano. “No soy de aquí”, confesó en una ocasión pero no supieron entenderle porque era, sin serlo, como nosotros. Parecía un hombre pero su perfección, su belleza y la sonrisa de sus ojos debieron alertar sobre su diferencia. Era más justo y más pacífico, más respetuoso, sobre todo, más sereno, parecía estar iluminado por dentro. ¿Era un sueño o era más vida que la vida? Antonio Gala nos conduce, de la mano de un narrador que supo, como nadie, quién era Minaya Guzmán, más allá de la vida, más allá de la muerte, hacia la luz más esperanzadora. Se trata no de una novela de misterio, sino del misterio transformado en novela.

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