3 mejores libros de Charles Perrault

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1628 – 1703

Cuando pensamos en el cuento como elemento literario, siempre consideramos dos aspectos fundamentales para dotar a este tipo de narraciones del poso que tradicionalmente le confiere lo alegórico o fabuloso. En primer lugar destacamos la imaginación necesaria para cautivar a niños y no tan niños y en segundo lugar valoramos la moraleja consecuente que acabe por otorgar a la lectura un punto de trascendencia en la ensañanza de la lógica, de la razón o de los valores humanos.

Charles Perrault fue capaz de reunir muchos de esos cuentos emblemáticos para todas las infancias del mundo de todos los tiempos. Hasta tal punto es así, que podemos encontrar multitud de reediciones, así como adaptaciones a cualquiera de las artes, principalmente sus derivadas del cine y la ilustración.

Pero es justo reconocer que lo de Perrault no solo fue la cuentística. En su haber también podemos encontrar algunas obras y comedietas que en todo caso no alcanzaron éxito y que tampoco han trascendido hasta nuestros días.

Así que, quizás sin pretenderlo del todo, pues hay que recordar que su primera recopiliación de cuentos la firmó como su hijo pequeño, Perrault alcanzó la fama con todos esos cuentos impregnados de fantasía pero también dotados de entornos realistas en cuanto a la representación de contextos sociales, siempre con una elegancia que acabó resultando cumbre de la cuentística mundial.

3 mejores libros de Charles Perrault:

  1. Riquete el del copete: Seguramente esperabas que arrancara el ranking con Caperucita, con La bella y la bestia, con Pulgarcito o con El gato con botas. Pero la cuestión es redescubrir nuevos cuentos fantásticos de idéntica calidad y recuperados para la causa por el autor desde el imaginario popular. Pero es que Riquete el del copete, del que también se han hecho multitud de versiones, como esta última de Amèlie Nothomb, supone una invitación al cuento donde se narra sobre la crueldad, sobre la sobrevaloración de la imagen por delante de las capacidades humanas. Por si todavía no lo sabíamos, una vez que el talento se sobrepone a una posible imagen desfavorable, sólo este puede acabar triunfando en una vida plena…
  2. Piel de asno:  Un singular cuento que en su momento causó conmoción social. Si se trataba de presentar una fábula acabó considerándose grotesca. Si se trataba de aportar alguna moraleja, acabó considerándose que desvirtuaba cualquier intención moralista. Y es que había un rey que tenía un asno que producía oro de todo lo que comía. Y sin embargo ese rey, perdida su razón, fue capaz de agotar su filón para satisfacer los reclamos de su locura. Su hija, convertida en víctima de la historia, acaba escapando de las garras de su propio padre, convertido en un demente sin escrúpulos. Una especie de revisión de La gallina de los huevos de oro, de Esopo, pero con cierta voluntad transgresora.
  3. Barba Azul: No, no se trata de la historia de un pirata. Barba azul era un señor muy pudiente, con muchas pertenencias y grandes propiedades. Su único defecto era esa barba azul convertida en mofa y que le servía para acumular repudias femeninas en sus pretensiones amatorias. Entre los estrafalario y lo cómico, como una suerte de reivindicación de lo estrafalario, lo excéntrico y lo distino. El señor de la barba azul nunca se afeitó y ciertamente eso lo convertía en el tipo más auténtico y transparente que, pese a ello, despertaba la repudia de todos.

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