3 mejores libros de Herta Müller

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La literatura germana siempre ha dispuesto de una interesante pléyade de escritores de muy diversos géneros, con una preponderancia de narradores existencialistas, con sus naturales contextualizaciones en corrientes románticas, realistas, simbólicas o lo que proceda en cada periodo histórico.

Lo germano parece vincularse en cualquier género de ficción o de no ficción con ese punto epistemológico hacia la propia concepción del ser.

Puede sonar profundo, y lo es. Pero la virtud de un buen escritor reside en dejar ese poso sea cual sea el ámbito narrativo al que se circunscribe. Desde Goethe y Schopenhauer, pasando por Nietzsche y llegando hasta Hermann Hesse, Günter Grass, o porqué no Patrick Süskind o Michael Ende.

Así que analizar lo mejor de Herta Müller supone adentrarse en esa herencia profunda como una herida de lo creativo desde el corazón de una Europa sometida a multitud de vaivenes. Una herencia por la que los escritores se veían impelidos a actuar como cronistas.

Y esencialmente Herta Müller es una cronista de intrahistorias centradas casi siempre en Rumanía, con sus épocas oscuras, sus reconciliaciones y siempre mediante el testimonio del pueblo que avanza entre tantas vicisitudes históricas.

3 mejores libros de Herta Müller:

  1. En tierras bajas: El descubrimiento de la escritora trascendental como cronista de un tiempo y un país como Rumanía y que finalmente se puede extrapolar a todo lugar sometido al autoritarismo. Nada mejor que la visión de una niña para adentrarse en un mundo cruel que por momentos se sublima en la imaginación rebosante y esperanzada de la infancia. Lo peor de una dictadura es la incomunicación que establece a través del miedo. Claro está que la difusión de esta obra en 1982 le supuso duras críticas cuando no directamente censura en su país. La riqueza de la composición de relatos en torno a vivencias de la niña protagonista y de los habitantes de un pequeño pueblo rumano, silencioso y cargado de ese medio que solo los niños pueden manifestar, como aquel que vió al rey desnudo, y bajo cuyo amparo los adultos se vuelven crueles, capaces de todo…
  2. La bestia del corazón: Una metáfora sumamente visual del miedo que traspasa las emociones y se hace visceral incluso. El punto de inflexión de esta historia viene marcado por la muerte de Lola, quien finalmente sucumbe a la miserable sensación opresiva de la dictatura. Solo que su suicidio acaba sirviendo de acicate para que sus amigos se conjuren para no sucumbir a la bestia, sin permitirles que anide en ellos con la misma desesperanza final. Desde la visión de los jóvenes se alcanza a conocer toda la corrupción institucionalizada del régimen de Ceaușescu, con su arbitrariedad y su falta de respeto de todos los derechos humanos. Solo ellos, los jóvenes pueden escapar a la trampa de un status quo asfixiante.
  3. La piel del zorro: Todo lo malo se acaba en algún momento. La dictadura de Ceaucescu dejó su país hecho un erial en lo social, moral y económico. En esta novela nos centramos en sus últimos días, en los últimos momentos de una dictadura que llegaba a su fin. Pero en la cercanía de la libertad no encontramos alivio por la liberación. En un salpicado contínuo de escenarios se nos presenta el poder de los largos tentáculos del miedo institucionalizado, hecho casi religión. Unos porque atisban su decadencia a la sombre y beneficio del régimen y otros porque no saben que se puede hacer con una vida liberada de cadenas. En suma, lo vivido en aquellos días previos al final de la tragedia política, nada parece apuntar a buenas sensaciones, pareciendo más el lento acercamiento al abismo de seres alienados.

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