3 mejores libros de James Salter

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1925 – 2015

Lo de ser piloto y escritor siempre tendrá en la literatura una consideración especial desde que Antoine de Saint Exupéry escribiera El Principito. Parece deducirse que de ese transitar entre las nubes se produjera un acercamiento a la inspiración o a las musas.

La cuestión es que James Salter siguió la estela del genio francés y encontró pista literaria donde aterrizar con el imaginario particular de aquellos que hacen de surcar los cielos una profesión de riesgo.

Tanto James como Exupéry llegaron a ser pilotos de fuerzas aéreas, un desempeño que suponía enfrentarte en soledad al riesgo de ser derribado por otro piloto enemigo, con pocas posibilidades de salir con vida del asunto…

Hay un punto existencialista en el asunto…, la forma de enfrentar ese miedo necesariamente debería interiorizarse con un punto de excentricidad. Exupéry recurrió a la fábula, a la fantasía. James Salter acabó explayándose a gusto sobre lo mundano, sobre los avatares trascendentales de esas pequeñas almas divisadas como hormigas…

La literatura es excentricidad, es buscar perspectivas diferentes aportando algo nuevo o desvelando lo que otros no se atreven a manifestar. Las particulares vivencias finalmente pueden colmar el lenguaje de emociones y sensaciones.

En resumen, tanto Exupéry como Salter rescataron sus historias desde las nubes y acabaron convenciendo a millones de lectores, cada cual con su forma de contar el mundo a 10.000 metros de altitud.

3 mejores libros de James Salter:

  1. Años luz: Para un piloto aéreo, a quien se le presupone una atracción por la aventura y el riesgo, hablar del matrimonio parece la digresión de un profano en la materia. Cierto es que esta novela, escrita en 1975 no parecía anunciar el nivel de compromiso que el autor adquiriría un año después con Kay Eldredge. Su matrimonio anterior pudo derivar en esta novela desencantada con la figura del matrimonio. Y sin embargo el señalamiento de la vida en pareja que suponía Años luz acabaría transformándose en un próximo y fructífero matrimonio. La cuestión es que en esta novela conocemos a Nedra y Viri un matrimonio con hijas, con su vida social y con su apariencia de pareja perfecta. Pero de puertas hacia adentro, James nos presenta la fragilidad de toda reunión amorosa prolongada en el tiempo. La idealización da paso a la mania, el deseo deja paso a la desidia. Y sin embargo se trata de fingir, aún hasta el punto en el que la fractura pueda acabar por romperlo todo. Una narración inteligente que nos conduce entre diálogos y descripciones por esos extraños intersticios de la convivencia donde podemos ser los mejores de nosotros y también los peores. El paso del tiempo, la fugacidad de la felicidad, el acomodo a las circunstancias, los hijos. James Salter disecciona el alma de unos personajes para descubrir el truco de una realidad de cartón piedra.
  2. La última noche: Un estupendo libro de relatos en el que James Salter da buena cuenta de su maestría en el manejo de díalogos y de silencios. Este libro es una búsqueda de la alquimia, de la síntesis del amor más impetuoso y del más cotidiano. Entre relatos diversos que nos hablan de las pulsiones del deseo sexual, de la traición amorosa, del desencanto y el despecho, del desengaño y la soledad. Y como síntesis la idea de que ese último concepto de soledad es básicamente no poder amar en la versión del amor que se pueda alcanzar. La felicidad sin duda es un orgasmo, pero sus efímeros efectos son a la vez tan frustrantes como necesarios. Alcanzar un nivel tan intenso del amor que se mantuviera en el tiempo durante días, meses o años acabaría desvirtuándolo por completo. Las cosas existen por sus contrarios y en el amor, más que en cualquier otra cosa, se necesita de pequeñas dosis de odio para reactivar de nuevo la gloriosa sensación de la redención física más explosiva. Historias que también hablan de la muerte, de su cercanía como una impresión idealizada del amor hacia quien se dispone a marchar. No sé, un conjunto heterogéneo de historias pero que a su vez ofrecen un vistazo uniforme sobre la voluntad por amar.
  3. Todo lo que hay: James Salter siempre deja un regusto a autobiografía. Todo lo que sea divagar sobre emociones necesariamente aporta una visión propia del mundo, por parte del autor. En este caso el asunto es más deliberado. Philip Bowman es un piloto que decide tomar otros caminos en su vida. Philip se sabe joven y con la invencible impronta de quien está convencido de sus dotes, busca su hueco como escritor. Bowman empieza trabajando para una editorial, pero poco a poco lo vemos avanzar entre la hedonista y elitista sociedad newyorkina de la cultura, espejo donde se refleja el sueño americano más bohemio. Philip se entrega al desenfreno sexual y disfruta de unos buenos años en los que va ganando prestigio. Hasta que descubre el vacío, esa extraña sensación de caricias que resultan frías y de risas que duelen al ser forzadas. Entonces busca un giro para su vida, necesita amor de verdad, y a ello se entrega…