3 mejores libros de Joël Dicker

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Veni, vidi, vici. Ninguna frase mejor para acuñar lo ocurrido con Joël Dicker en su irrupción apabullante en el panorama literario mundial. Se podría pensar en aquello del producto de marketing que consigue sus frutos. Pero los que acostumbramos a leer libros de todo tipo reconocemos que este joven autor tiene algo. Dicker es un maestro del flash back como recurso total. Tramas fraccionadas en sus pedazos precisos, idas y venidas entre pasado, presente y futuro para conseguir un efecto de enganche total. Es como si tú, lector, fueras encontrando en la lectura las pistas hacia la resolución de la historia presentada.

Sumémosle a ello personajes que encandilan, perfiles psicológicos profundos, con las heridas propias de los que cargan la pesada estela del alma y de sus circunstancias, sugerentes propuestas para conocer hechos fascinantes que circundan entornos muy reconocibles y que transforman las ubicaciones en nuestros propios entornos. Dilemas familiares o sucesos siniestros, problemas y graves consecuencias. La vida como una abrupta introducción a los infiernos que pueden llegar desde la felicidad plena.

No se trata, todavía de una obra extensa. Así que tengo más fácil establecer mis prioridades…

3 mejores novelas de Joël Dicker:

  1. La desaparición de Stephanie Mailer: Actualizo mi ranking y me rindo a la maestría de este joven autor que se supera libro a libro. Con este último reseñado aquí, alcanza la corona de los giros literarios. La capacidad de Dickër para desestructurar la cronología de una trama a la vez que mantiene al lector perfectamente ubicado en cada uno de los escenarios temporales es digna de estudio. Es como si Dickër supiera de hipnotismo, o de psiquiatría, y lo aplicara todo a sus novelas para disfrute final del lector enganchado por los diferentes asuntos pendientes como por tentáculos de pulpo. En esta nueva ocasión volvemos a las cuentas pendientes, a los asuntos de un pasado reciente en el que los personajes sobrevivientes a ese tiempo tienen mucho que esconder o que finalmente conocer sobre la verdad. Y ahí entra en juego otro aspecto verdaderamente reseñable de este autor. Se trata de jugar con la percepción subjetiva de sus personajes respecto a la objetividad abrumadora que se va abriendo paso conforme se compone el relato final. Una suerte de lectura simétrica en la que el lector puede asomarse al personaje y a un reflejo que se va modificando conforme avanza la historia. Lo más cercano a la magia que la literatura nos puede ofrecer. El 30 de julio de 1994 empieza todo (lo dicho, la fórmula de una fecha pretérita marcada en rojo, como el día del drama de los Baltimore o el asesinato de Nola Kellergar del caso Harry Quebert) Sabemos que la realidad es una, que tras la muerte de la familia del alcalde de Orphea junto con la mujer de Samuel Paladin solo puede haber una verdad, una motivación, una razón inequívoca. E ilusos de nosotros por momentos parecemos conocer ese lado objetivo de las cosas. Hasta que la historia se va desarrollando, movida por esos mágicos personajes tan empáticos que Joel Dicker crea. Veinte años después Jesse Rosemberg se dispone a celebrar su jubilación como policía. La resolución del macabro caso de julio del 94 aún resuena como uno de sus grandes éxitos. Hasta que Stephanie Mailer despierta en Rosemberg y en su compañero Derek Scott (el otro encargado de dilucidar la famosa tragedia) unas siniestras dudas que con el paso de tantos años les provocan estremecedoras dudas. Pero Stephanie Mailer desaparece dejándolos a medias, con el incipiente amargor del mayor error de su carrera… Dese ese momento, ya puedes imaginar, presente y pasado van avanzando en esa mascarada al otro lado del espejo, mientras la mirada directa y franca de la verdad se intuye a media luz al otro lado del espejo. Se trata de una mirada que se dirige directamente hacia ti, como lector. Y hasta que no descubras el rostro de la verdad no podrás parar de leer.
  2. El libro de los Baltimore: Reseñado ya en este espacio. Una maravillosa historia (no encuentro adjetivo más excelso) sobre la familia, el amor, el resquemor, la competencia, el destino… Novela a varios tiempos para presentarnos el devenir de un peculiar sueño americano, al estilo de la película American Beauty pero con una trama más profunda, más negra y extendida en el tiempo. Empezamos conociendo a las familias Goldman de Baltimore y Goldman de Montclair. Los Baltimore han prosperado más que los Montclair. Marcus, el hijo de los Montclair adora a su primo Hillel, admira a su tía Anita e idolatra a su tío Saúl. Marcus pasa todo el año deseando reencontrarse con su primo en Baltimore durante cualquier periodo vacacional. Disfrutar de esa sensación de pertenencia a una familia modelo, de prestigio y pudiente se convierte en una pesada losa para él. Al auspicio de ese idílico núcleo familiar, incrementado con la adopción de Woody, un chico problemático reconvertido en ese nuevo hogar, los tres chicos pactan esa amistad eterna propia de la juventud. Durante sus años idealistas, los primos Goldman disfrutan de su pacto inquebrantable, son unos buenos chicos que se defienden entre ellos y siempre encuentran buenas causas difíciles que afrontar. La pérdida de Scott Neville, un amiguito enfermo de una familia del barrio anticipa toda la tragedia posterior venidera, “el Drama”. La hermana del chico se introduce en el grupo de los Goldman, pasa a ser una mas. Pero el problema es que los tres primos la aman. Por su parte, Gillian, el padre de Alexandra y del malogrado Scott, encuentra en los primos Goldman un soporte para sobrellevar la muerte de un hijo. Ellos hicieron sentirse vivo a su hijo minusválido, ellos lo impulsaron a vivir más allá de su habitación y de la asistencia médica que lo postraba en su cama. Ellos permitieron que hiciera esa locura para su estado. La defensa de los primos, por parte de Gillian, supuso su divorcio de una madre que no supo entender cómo los tres Goldman habían convertido la lastimosa existencia de Scott en una vida plena, pese al fatal desenlace. La perfección, el amor, el éxito, la admiración, la prosperidad, la ambición, la tragedia. Sensaciones que van anticipando los motivos del Drama. Los primos Goldman van creciendo, Alexandra sigue deslumbrándolos a todos, pero ella ya ha elegido a Marcus Goldman. La frustración de los otros dos primos empieza a ser un motivo de desencuentro latente, jamás explicitado. Marcus siente que ha traicionado al grupo. Y Woody y Hillel se saben perdedores y traicionados. En la Universidad, Woody confirma su valía como deportista profesional y Hillel destaca como un gran estudiante de derecho. Los egos empiezan a crear aristas en una amistad que, pese a ello sigue siendo inquebrantable, aunque solo sea en una esencia de sus almas, intoxicada por las circunstancias. Los hermanastros Goldman empiezan una pugna soterrada mientras Marcus, escritor en ciernes trata de encontrar su sitio entre ellos. La llegada a la Universidad de los primos Goldman supone un punto de ruptura para todos. Los padres de los Baltimore sufren el síndrome del nido vacío. El padre, Saúl Goldman envidia a Gillian, quien parece haberle usurpado la patria potestad de los chicos gracias a su mayor status social y económico y a sus contactos. Tal suma de egos y ambiciones desemboca en el Drama, de la manera más inesperada, presentada a pinceladas en esas idas y venidas desde el pasado al presente, un Drama que se lo llevará todo por delante en cuanto a los Goldman de Baltimore se refiere. Al final, Marcus Goldman, el escritor, junto a Alexandra, son los únicos supervivientes de la banda de aquellos chicos idealistas y sumamente felices. Él, Marcus, sabe que debe poner negro sobre blanco la historia de sus primos y de los Baltimore para librarse de sus sombras y de paso recuperar a Alexandra; y así quizás, abrirse un futuro sin culpa. Es lo que tiene la felicidad rota y añorada, debe tener una sublimación para dejarla en el pasado, necesita una reparación final. Así es la estructura cronológica del libro, aunque Joël Dicker no la presenta de este modo. Como ya hiciera en “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, las idas y venidas entre escenarios presentes y pasados se convierte en una constante necesaria para mantener la fascinante intriga que pueda explicar un presente de dudas, melancolía y cierta esperanza. Lo que fué de los Goldman de Baltimore es el misterio que conduce todo el libro, junto con el presente de un solitario Marcus Goldman del que necesitamos saber si saldrá del pasado y encontrará la forma de recuperar a Alexandra.
  3. La verdad sobre el caso Harry Quebert: La primera gran novela de este joven escritor atrapó ya a medio mundo. Reseñada originalmente aquí. En ocasiones, durante la lectura de esta extensa novela, te preguntas si el conocer la investigación en torno al pretérito caso del asesinato de Nola Kellergan puede dar tanto de sí como para que no puedas dejar de leerla noche tras noche. Una quinceañera murió en el verano de 1975, se trataba de una dulce niña enamorada de un escritor retirado en busca de inspiración con el que decidió fugarse de casa. Poco después de salir de casa con la intención de no regresar, fue asesinada en extrañas circunstancias. Esa joven tenía sus pequeños (o no tan pequeños) secretos ocultos que ahora se antojan de capital importancia para desvelar lo que pasó el 30 de agosto de 1975, la tarde en la que Nola abandonó la vida que late en Aurora, el pueblo de la trama. Años después, con la investigación ya cerrada en falso sin culpable, pistas incontestables apuntan a Harry Quebert, su amante. El romántico amor prohibido que compartieron se hace público para indignación, sorpresa y repugnancia de unos y otros. Harry Quebert en la actualidad ya es un escritor afamado por su gran obra: “Los orígenes del mal”, que publicó después de ese paréntesis de amor imposible, y se encuentra retirado en la misma casa de Aurora que ocupó durante ese verano extraño de retiro que se convirtió en un ancla que lo aferraría al pasado para siempre. Mientras Harry es encarcelado en espera de la sentencia final por asesinato, su alumno Marcus Goldman, con el compartía una peculiar pero intensa amistad entre la admiración mutua y la conexión especial como escritores ambos, se instala en la casa para atar los cabos sueltos y conseguir la libertad de un inocente Harry, en el que confía con fe absoluta. En esa causa para liberar a su amigo encuentra la inspiración para emprender su nuevo libro tras un monumental atasco creativo, se dispone a poner negro sobre blanco toda la verdad sobre el caso Harry Quebert. Mientras tanto, tú lector, ya estás dentro, eres Marcus al timón de esa investigación que une testimonios del pasado y del presente, y donde se empiezan a descubrir las lagunas en las que bucearon perdidos todos en su momento. El secreto para que la novela te enganche es que de repente ves que tu corazón también late entre los habitantes de Aurora, con la misma zozobra que el resto de habitantes desconcertados por lo que va pasando. Si a eso le sumas los misteriosos flasback desde la actualidad hacia ese verano en el que todo cambió, así como los múltiples giros de la investigación, el hecho de que la historia te tenga en vilo cobra todo el sentido. Por si fuera poco, bajo la investigación del caso, tras la mimetización obligada que sufres con el ambiente y los lugareños de Aurora, van salpicando algunos capítulos extraños aunque premonitorios, recuerdos compartidos entre Marcus y Harry cuando ambos eran alumno y profesor. Pequeños capítulos que enlazan con esa jugosa relación particular que hace relampagear ideas sobre la escritura, la vida, el éxito, el trabajo… y que anuncian el gran secreto, que trasciende al asesinato, al amor de Nola, a la vida en Aurora y se convierte en el truco final que te deja boquiabierto.

Con la salida de La desaparición de Stephanie Mailer, queda desbancado del podium:

  • Los últimos días de nuestros padres: Como primera novela no estuvo mal, nada mal. El problema es que se recuperó para la causa tras el éxito del caso Harry Quebert, y el salto hacia atrás se notó algo. Pero sigue siendo una buena novela sumamente entretenida. Resumen: La primera novela del «fenómeno planetario» Joël Dicker, ganadora del Premio de Escritores Ginebrinos. Una combinación perfecta entre trama bélica de espionaje, amor, amistad y una reflexión profunda acerca del ser humano y sus debilidades, a través de las vicisitudes del grupo F del SOE (Special Operation Executive), una unidad de los servicios secretos británicos encargada de entrenar a jóvenes europeos para la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial. Personajes inolvidables, una documentación exhaustiva acerca de un episodio poco conocido de la Segunda Guerra y el incipiente talento de un jovencísimo Dicker, quien luego se consagrará con el fenómeno literario mundial La verdad sobre el caso Harry Quebert.

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