3 mejores libros de Marcos Chicot

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La psicología y la literatura tienen mucho que ver, más allá de su simple coincidencia humanística (bajo el trasfondo científico de la psicología). Sin psicología no hay literatura, o al menos no habría novela, el género que en mayor medida capitanea el arte de lo literario en cuanto a volumen de lectores.

Los personajes de una novela deben aportar, sobre todo eso, psicología. El escritor es un poco el psicoanalista que explora comportamientos y reacciones. Pero lo más fascinante de todo es que un perfil psicológico puede ser tan variado como las propias contradicciones del ser humano, tan solo hace falta hacerlo creible sin forzar, en esa mágica deriva literaria de la acción y la apertura al amplio abanico de verosímiles consecuencias.

Y así llegamos hasta Marcos Chicot, economista pero sobre todo psicólogo y escritor. Titulado en ese conocimiento exhaustivo de la psique y orientado finalmente a la narrativa como complemento de su vocación humanística.

En la combinación el psicólogo se puso al servicio de sus personajes, movidos entre tramas de misterio con esa intención transformadora de la realidad. Desde los tiempos remotos de la humanidad como civilización hasta la actualidad tan aparentemente autosuficiente como cargada de similares enigmas trascendentales que nos devuelven a la magia, a lo ignoto y lo esotérico.

Leer a Marcos Chicot es una aventura en la que personajes construidos al detalle nos conducen entre misteriosos escenarios históricos que acaban salpicando nuestra realidad. Detrás de los enigmáticos argumentos de este autor se nos plantea un encuentro con la filosofía más universal, aquella que a acompañado al ser humano desde su primer uso de razón. Conseguir ese equilibrio entre lo trascendente y el entretenimiento colmado de tensión narrativa es cuestión del buen hacer del autor, una mezcla para disfrutar a la vez que nos acercamos a grandes interrogantes.

3 mejores novelas de Marcos Chicot:

  1. El asesinato de Pitágoras: Las confabulaciones se han dado desde que el hombre es hombre. Las voluntades de poder crean los más ominosos monstruos capaces de asesinar incluso con la maquiavélica idea de prosperar a toda costa o de rebatir las ideas del contrario. La incierta causa de la muerte real de Pitágoras viene que ni pintada para que el título de la novela alcance altos vuelos. Pero realmente no se trata de dar una nueva interpretación a la historia antigua sino de adornar un tiempo de la antigua grecia en el que la razón empezaba a materializarse en pensamiento sólido y por escrito, un tiempo en el que todas las ciencias y sabiduría general despegaban. Y como siempre suele ocurrir, entre las mayores luces de la humanidad también aparecen las sombras. Ariadna y el egipcio Akenón abordarán un caso de asesinatos que ronda al mismísimo Pitágoras y su designación de nuevos maestros desde su escuela. La lejanía de los hechos permite una mayor integración de la ficción propuesta por el autor, consiguiendo una narración reconocible en los hechos reales llegados hasta nuestros días con un mecanismo narrativo que adorna a la Historia hasta la concepción de nuevos mitos literarios.
  2. El asesinato de Sócrates: Si una fórmula ha funcionado, ¿por qué no abundar en ella? Ese debió ser uno de los fundamentos para escribir esta nueva novela como indiciara continuación de El asesinato de Pitágoras. Y sin embargo, tiene que ser dificil enfrentarse a una especie de continuación para una novela que funcionó tan bien. Pero claro, la idea de abordar una nueva ficción histórica en torno al personaje de Sócrates, de quien no se conoce escrito y que sin embargo sirvió de referente a todos los grandes pensadores griegos, ofrecía las garantías y el atractivo del personaje insondable, del pensador de pensadores y muerto por cicuta en su “objeción de conciencia” respecto a la existencia de los dioses oficiales. Además del personaje, el autor también aprovecha los convulsos años del siglo V a.C, en el que Grecia se debatía entre conflictos universales que han llegado hasta nuestros días adornados por la épica y la mitología pero que realmente supondrían un rio de sangre hacia el mar Egeo. Así, entre el personaje de Socrates y su tiempo histórico, el autor consigue recrear y entretener, mover sus personajes de cosecha propia hacia una ficción histórica de altos vuelos.
  3. Diario de Gordon: La primera novela pubicada por Marcos Chicot apuntaba a un género bien distinto al que finalmente le aupó al éxito. Gordon es una réplica de Ignatius Really (La conjura de los necios) que acabó adquiriendo un rol tan brillante como el del propio referente de John Kennedy Toole. Una comedia con tintes ácidos sobre el esperpento de un personaje maniático pero confiado, un tipo cuyo mundo se ha construido perfectamente ajustado a su mentalidad entre infantil y psicótica. La deformidad de Gordon nos conduce por situaciones estravagantes por su convencimiento de que todos los que conducen por esa carretera en sentido contrario andas equivocados. Gordon es un Mesías de nuestros días, un nini de taytantos capaz de ajustar la realidad a su prisma de triunfador bajo el cual se van amontonando todas sus miserias y derrotas vitales. Pero en el fondo Gordon tiene buena intención. Él solo pretende hacer el bien, su bien, y por cada lugar por donde pasa acaba dejando su estela de superhéroe estrafalario.