3 mejores libros de María Oruña

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Con la escritora María Oruña se conforma el podium actual de autoras de novela negra en España, un espacio honorífico que comparte con Dolores Redondo y Eva García Sáez. No es que quiera decir que no encontremos más escritoras que cultiven este género con similares dotes, pero sin duda estas tres son las autoras más en boga en el panorama literario del género negro en España.

Y esta preponderancia se debe a una tendencia compartida por las sagas de género: El Baztán, La Ciudad Blanca y ¿Suances? que cada una de ellas ha desarrollado con acierto en dispares ubicaciones de la geografía española.

O sea que de alguna forma estas tres autoras se complementa, aportando su particular impronta que alimenta un género de éxito desde hace ya bastantes años en consonancia con el signo de los tiempos, en ocasiones también siniestros…

En lo que respecta a María Oruña el habitual arranque negro de sus novelas sirve para desarrollar tramas que van mucho más allá. Grandes misterios entre muros centenarios, costumbres de la costa cántabra como enigmática idiosincrasia y el milenario susurro cómplice del mar rompiendo contra las abruptas costas. De momento los escenarios de la autora consiguen una especial comunión entre las fuerzas telúricas del espacio y la intensidad del argumento desarrollado.

3 mejores libros de María Oruña:

  1. Donde fuimos invencibles: De las tres grandes novelas con las que María Oruña se ha ido dando a conocer, su última propuesta compendia el estilo marcado del oficio con una trama magnética. Viajamos hasta Suances. La repentina muerte de un jardinero del Palacio del Amo, mientras llevaba a cabo sus tareas de mantenimiento, parece asociarse con la simple fatalidad de una muerte prematura provocada por un fallo cardíaco. La propia ambientación estacional de un estío que remite en favor de la melancolía del otoño parece un argumento más hacia esa intención transformadora de la realidad en un capricho telúrico, en una llamada de la tierra, en una evocación de la vieja casona, en un primer escalofrío vespertino del ocaso que busca el nuevo seno del final del verano. El primer y más grande sorprendido por el luctuoso acontecimiento es el propio ocupante de la vivienda. El escritor Carlos Green, reconocido plenamente en su oficio allá en América, aunque originario de la cuna de esa vieja casona, no da crédito por la muerte del jardinero. Afectado y compungido relata a la teniente Valentina Redondo que un cierto presagio lo venía abordando últimamente. Solo que siendo él un literato, se entiende que la imaginación puede acabar desbordando en ciertas ocasiones. Para una persona empírica como Valentina, las sensaciones que Carlos Green le ha transmitido le suenan al delirio de un Poe encerrado en su celda y escribiendo sin parar delirantes y oscuros relatos. Y sin embargo siempre hay un momento para empezar a creer en algo más de lo que adivinan los ojos y completan el resto de sentidos. Porque pese a que el jardinero ha fallecido únicamente porque su corazón dejó de latir, unas extrañas huellas revelan un contacto previo al final de su vida… Valentina y su equipo de técnicos; Oliver su pareja y Carlos Green; incluso los habitantes de Suances, especialmente algunos de ellos. Entre todos estos personajes se mueve una corriente del pasado, un secreto ancestral, un tétrico susurro del viento entre las ramas que parece alcanzar hasta el oído del lector…
  2. Puerto escondido: Las primeras obras con las que una escritora como María llega al gran público mantiene el encanto de la novedad, del imaginario que irrumpe entre otros autores ya consagrados. Si además el etiquetado de género se complementa con un nuevo mestizaje, en este caso en torno a un género de mayor suspense, mejor que mejor. En Puerto escondido descubrimos a Oliver, recién llegado a Suances desde lejanas tierras inglesas. Él es el heredero de una gran casa solariega en la que encuentra un espacio de retiro para darse tiempo en la misión de recomponer su vida. Pero la realidad se empeñará en trastocar sus planes en cuanto se enfrente a un infanticidio oculto tras el muro del sótano de la casa. La verdad debe ser un asunto tan sórdido que en cuanto Oliver hace partícipe a las autoridades, una cadena de asesinatos en la zona se van reproduciendo con una cadencia que apunta directamente al propio Oliver…
  3. Un lugar a donde ir: Después de los frenéticos sucesos de la entrega anterior, una nueva víctima despierta de nuevo siniestros escalofríos entre habitantes de la zona y la propia policía. Pero más allá del luctuoso acontecimiento, todo lo que concierne a la joven víctima desconcierta a propios y extraños a la par que introduce al lector en un enigma que atenta a todo lo posible. El pasado, unas misteriosas ruinas y la propia víctima apuntan a una especie de tunel del tiempo desde el que parece haberse enviado un mensaje en el cuerpo de la víctima. Conforme la muerte se va extendiendo por el entorno, la anomalía acaba despertando el pánico total. Una vez más Oliver se ve envuelto en los extraños sucesos. Quizás lo más lógico fuera huir por fin de ese lugar. Pero el mal lo acaba salpicando demasiado directo y necesitará descubrir qué es lo que está pasando…