3 mejores libros de Oscar Wilde

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Puede que nos encontremos con uno de los autores más citados del mundo. El espíritu de un Oscar Wilde irreverente pero hedonista, homosexual cuando la sodomía era delito, enfermedad y desviación, y a su vez autor siempre emotivo y emocionante. Narrador y dramaturgo como pocos más.

Un escritor cuya vida y obra tan indisolubles ha llegado pues hasta nuestros días como el más parafresado de la literatura universal. No es que me parezca mal, las leyendas son así, pero leer a Oscar Wilde es mucho más que buscar una de sus citas con las que poder mostrar una cosecha intelectual. Oscar Wilde se siente y se imagina, Wilde creó un mundo muy singular entre los inframundos de las ciudades, los vicios y las apariencias…

Mis tres libros recomendados para devorar este gran escritor son:

  1. libro-el-retrato-de-dorian-gray
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    El retrato de Dorian Gray: En cierta forma me fastidiaba citarlo en primer lugar, por aquello de la peli y demás, pero sería injusto no encumbrar esta novela que me acompañó unas cuantas noches de una inmensamente placentera lectura. Por momentos mi habitación adquiría la imagen de un oscuro salón decimonónico, cargado de una ornamentación entre la que se escondían dudas y sombras, y almas desatadas… Dorian Gray sigue siendo, más de cien años después de la muerte de su autor, una piedra angular en los debates entre la ética y la estética, en las relaciones que mantienen el bien y el mal, el alma y el cuerpo, el arte y la vida. Presidida por la ley de la fatalidad, Dorian Gray no deja de alcanzar el objetivo que el propio Wilde quería para su libro: «Venenoso si ustedes quieren, pero no podrán negar que también es perfecto, y la perfección es la meta a la que apuntamos nosotros los artistas».

  2. la-importancia-de-llamarse-ernesto
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    La importancia de llamarse Ernesto: La dramaturgia es muy amiga de los guiones de enredos. Y si estos guiones pueden trasladarse con habilidad a una lectura externa, acaban convirtiéndose en libros extremadamente graciosos. Me gusta comparar siempre esta creación de Wilde con el Aquí no paga nadie, de Darío Fo. Obras frescas, con humor a raudales que te hacen reír años y años después de haberse escrito. Es curioso, pero la literatura puede seguir siendo de humor, mientras que una serie o película fuera de su época de creación queda facilmente sin su gracia original. Cosas de la imaginación, siempre más potente que las pantallas… De ahí que haya encaramado esta obra hasta el segundo puesto de mi lista. Porque Oscar Wilde también se reía mucho, principalmente de un mundo constreñido por su moral. Pero esta burla, disfrazada oportunamente con tintes de sainete podía enseñar al público de su época a reirse de ellos mismos. Y quién sabe, quizás gracias al humor y a obras como esta pudo ir surgiendo el cambio. Una sociedad que se ve ridiculizada pero que es capaz de reirse de si misma es más proclive a los cambios…

  3. libro-salomé
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    Salomé: Pero antes de la gloria en el teatro, Oscar Wilde ya había saboreado la repudia con esta obra teatral que escandalizó a todos (al menos de puertas hacia afuera). Escrita originalmente en francés, elogiada por Mallarmé y Maeterlinck, se publicó en París en 1893, y un año después se tradujo al inglés. Provocativa e incendiaria, Salomé conoció la censura y el repudio, fue interpretada por Sarah Bernhardt y prohibida en Inglaterra por representar personajes bíblicos. La ópera de Richard Strauss cosechó, en su estreno en Estados Unidos, feroces críticas que llevaron a la cancelación de todas sus funciones. Oscar Wilde, condenado a dos años de trabajos forzosos por difamación pública contra el pudor, no pudo presenciar su estreno el 11 de febrero de 1896 en el Théâtre de l’OEuvre de París. La presente edición de Libros del Zorro Rojo reproduce sin censuras las exquisitas ilustraciones originales de Aubrey Beardsley, creadas para la edición inglesa de la obra, publicada en Londres en 1894, e incluye la nota preliminar escrita por Robert Ross para la edición de 1907. La traducción al castellano, fue realizada por Rafael Cansinos Assens en 1919.

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