3 mejores libros de Sinclar Lewis

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Había algo de irreverente en la obra de Sinclair Lewis y de orgullo en el propio autor. El rechazo del premio Pulitzer 1926 dejó patente esa especie de rebeldía hacia todo reconocimiento público proveniente de las mismas altas esferas que se preocupaba de ridiculizar en muchas de sus novelas.

Lo del premio Nobel ya fue otro cantar. Que yo sepa, salvo el caso de Jean Paul Sartre, ningún otro autor ha denegado tal reconocimiento, el de mayor prestigio mundial. Allá por 1930, cuando la Academia lo llamó para informarle de su elección, Sinclair Lewis andaría aquellos días mordiéndose las uñas hasta finalmente aceptarlo.

Se llama ser consecuente. Y precisamente un escritor de prestigio, con la previsible etiqueta de baluarte moral se ve empujado a tomar decisiones drásticas. Más aún si su obra se orienta en ocasiones a sacudir los cimientos del statu quo en los círculos de poder.

Como motivación para escritores en ciernes, hay que señalar que este premio Nobel empezó escribiendo auténticos bodrios. No todo el mundo nace aprendido. El oficio puede pulirse con el tiempo, como todo.

3 mejores novelas de Sinclair Lewis:

  1. El doctor Arrowsmith: Una novela que esconde a la figura paterna del autor y que sirve como excusa para revelar la visión del mundo de un vástago criado entre vademecums. Pero la historia del protagoinsta, Martin Arrowsmith no está exenta de cierto desencanto, por la propia estructura social del momento en su país y por la visión de la clase media como un criadero de infelicidad y frustracción.

    Resumen: Como hijo y nieto de médicos, Sinclair Lewis tenía gran cantidad de conocimientos sobre el mundo de la medicina. El libro recorre la vida de Martin Arrowsmith, un tipo bastante común que entra en contacto con la medicina a los catorce años como asistente del médico en su ciudad natal. Lewis narra de manera brillante el mundo de la investigación, y de las compañías farmacéuticas, así como las modestas ambiciones de muchos hombres y mujeres que tienen una gran vocación. Describe magistralmente muchos aspectos del mundo de la medicina, desde la formación hasta las consideraciones éticas, y nos muestra, con un tono satírico, las envidias, presiones y negligencias que a veces van asociadas a ese mundo. Esta novela, considerada como el antecedente de las numerosas teleseries que tienen a la medicina y a los médicos como tema central, ha tenido numerosas adaptaciones radiofónicas (una de ellas con Orson Welles como protagonista) y cinematográficas, entre las que destaca la que realizó John Ford en 1931.  

  2. Cárceles de mujeres: En aquellos años 30, Lewis encontró en el protagonismo de una mujer una escepcional forma de declarar su disconformidad como esencia. El autor hace suya la lucha de una mujer encarcelada, enfrentando al lector a injusticias y antihéroes cotidianos, que abundan y afloran por todos lados. Resumen: Cárceles de mujeres es la narración de la vida de una mujer moderna; narración descarada, puesto que Lewis detesta ante toda falsedad. Clara, sobria y elegante, la vida de este personaje toca todos los extremos de la iniciación y experimenta las múltiples flaquezas humanas. Ann Vickers asciende en su categoría de “trabajadora social” y conoce la vida de las cárceles, el infierno de las reclusas, la arrogancia e hipocresía de los jefes, el cinismo de unos y el plañido convencional de otros. En ese tumulto, en ese complicado rumor de vida, hay algo en el alma de Ann Vickers que la hunde en su ambiente pero que también la sobrepone a él y la eleva a categoría de un arquetipo que se forja a sí mismo.
  3. Los padres pródigos: La burguesía se estructura, a la vista de Lewis Sinclair en base a la familia como núcleo para todas las frustraciones y el resquemor. En ese caldo de cultivo, el autor encontraba historias cotidianas que acababan desdibujando la aparente felicidad de lo familiar, la sostenida necesidad de la familia… Resumen: Fred aborrece a sus hijos y, por extensión, la vida que le ha tocado vivir. Porque realmente ha sido eso, todo le ha tocado, le ha sobrevenido sin contar con él en ningún momento. Darse cuenta de ello pasados los cincuenta puede ser peligroso. Por suerte Fred sigue amando a Hazel, su mujer. Alejarse, desprenderse de sus hijos pasa a ser el motivo de esta novela. Las sorpresas que deparan esta decisión resultan tragicómicas…
     

 

 

 

 

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