3 mejores libros de Siri Hustvedt

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Lo cierto es que vivir con Paul Auster puede convertirse en un curso acelerado de aprendizaje literario en todo tipo de recursos y en oficio general. Así que Siri Hustvedt, allí de donde le venga la inspiración pudo encontrar en su pareja ese maestro con el que doctorarse sin salir de casa.

Claro está que luego está la capacidad, el ingenio, las dotes…, el viejo dilema sobre el equilibrio necesario entre trabajo y capacidad, sobre lo que corresponde al esfuerzo y lo que emana del don.

Más allá de todo ello, asunto que no puedo enjuiciar, sí que es cierto que la suerte para hacerse un hueco en el mundo editorial le vino ya dada a Siri. Si así finalmente ha sido capaz de llegar a todo el mundo, siendo traducida a multitud de idiomas, ya no cabe lugar a duda de que Siri es una buena escritora.

Porque, desde que Los ojos vendados asaltara las librerías de medio mundo, allá por 1992, Siri ha sabido crear esa atmósfera personalísima de la escritora que busca en la literatura un cauce hacia la humanística, a la relación entre humanos, a la extraña mezcla entre los sueños propios, las convenciones sociales y la necesidad última de explorar para la realización más plena.

En la técnica narrativa de Siri encontramos en parte esa narración atomizada que también usa en no pocas ocasiones Auster, esa intención de componer el todo desde la suma de las partes, saboreando cada una de esas vertientes que confluyen en el cauce común de la trama.

Sin embargo, a mi entender Siri Hustvedt imprime un mayor ritmo a sus novelas, tratando de dar las pinceladas más precisas orientadas a un mayor dinamismo, al relato de un mundo compuesto por la noción de brilantes personajes que deambulan por muy diversos perfiles para componer el lienzo más completo posible.

3 mejores libros de Siri Hustvedt:

  1. Los ojos vendados: New York es la ciudad de ciudades. Su carácter es una amalgama de caracteres. En su fisonomía social se puede encontrar de todo y para todos. Los propios estadounidenses en ocasiones reniegan de esa gran ciudad entregada a la universalidad, donde todo y todos caben… Así que, para una escritora como Siri (así como para tantos otros creadores), plantear una historia de personajes, de interacción humana en esta capital mundial de la diversidad augura cuando menos un inmendo fondo documental y argumental. Entre los famosos rascacielos y sus variopintos barrios encontramos a iris Vegan, estudiante de Literatura en esa Universidad convertida en frontera entre Manhattan y Harlem. Ella misma también vive en esa frontera, interesada en conocer a unos y a otros de aquí y de allá. La novela queda separada en cuatro capítulos que presentan diferentes momentos en los que el personaje de Iris se va equiprando en protagonismo con otros, quizás en una intención de hacer destacar lo que cada uno de esos otros personajes representan, ya sea la crueldad, el placer, la marginación o cualquier otro aspecto, siempre bajo la perspectiva de la supervivencia a la sombra de los grandes rascacielos.
  2. El verano sin hombres: Mia Fredricksen creía vivir feliz junto a Boris Izcovich. Años de fructífero matrimonio en el que habían fertilizado rutinas e inercias, de esas que fructifican en acomodo y cercanía. Por eso cuando Boris decide establecer una pausa en su vida compartida, Mia estalla de inquietud por el futuro sin él. Sin embargo tras la tormenta aparece la calma y cuando Mia descubre que lo que realmente ocurre es que le da miedo huir de sí misma, de ese reflejo cambiante del espejo. Pero una vez entendida la realidad, por fin puede emprender nuevo viaje con tantos miedos como esperanzas. Mia acaba volviendo a Bonden, el lugar anterior a Boris. Y allí Mia encuentra el espíritu de su juventud y lo colma con las nuevas sensaciones de la madurez más rabiosa. Y es ahí, en Bonden, donde Mia descubre que convivir en pareja es en ocasiones es encerrarse al mundo, a otras realidades, a riesgos e inseguridades pero también a vida en esencia. Una novela que pasa por ser feminista por la propia condición y estado de Mia, pero más allá de eso, muy por encima está la interacción humana, la sensación extraña de recuperar una vida desde la noche de la juventud, saltando años y años posteriores, y también el descubrimiento de los jovenes vistos desde alguien que necesita volver a serlo.
  3. El hechizo de Lily Dahl: La más intensa de las pasiones es el amor físico. Y Lily Dahl sucumbe a esa arrebatora sensación del deseo como la sed, como algo fisiológico que a su vez es fundamental para la vida. La más remota de las células se alimenta del agua del amor, y ninguna mejor fuente que la de otra persona que aparece como una fuente colmada de invitaciones a un baño de vida fresca y trasparente. El único impedimento para esta sed del alma es la moral, establecida como si el amor precisara de limitaciones de suministro para asegurar un fluir natural y organizado del mismo, cuando el amor realmente rebosa en manantiales incontrolables e inextinguibles. A partir de ahí la razón, la conviviencia social se ocupa de mitificar esa agua, de hacerla extraña, remota, inasequible para todo aquel que realmente descubre en lo moral la única salvación a la sed humana. Lily Dahl es ese personaje que explora y nos hace considerar la aventura del amor como una experimentación necesaria. El camino hacia la fuente que sacia la sed, el momento en el que finalmente te sacias…

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