3 mejores libros de Tom Sharpe

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1928 – 2013

A medio camino entre John Kennedy Toole y Charles Bukowski, y cogiendo lo mejor de cada uno, encontramos a un Tom Sharpe encargado de narrar la vida como una especie de esperpento a la británica con reminiscencias sudafricanas e incluso evocaciones hispanas, pues acabó sus días en la localidad gerundense de Llafranch.

Sin llegar a la ridiculización extrema de Ignatius Really, el gran personaje de Kennedy Toole en La Conjura de los necios ni sumergiéndose en el humor ácido y la visión corrosiva, sucia e irreverente del mundo de Henry Chinaski, alter ego de Charles Bukowski, el gran Tom Sharpe supo descomponer, en la mayoría de sus obras, todas esas etiquetas de superioridad moral y hasta educativa de las que las clases pudientes alardeaban con un punto de sobreactuación cultural.

Nada mejor que un antropólogo para realizar una disección literaria del mundo que vivió, de una sociedad siempre movida por sus intensas contradicciones entre las apariencias y las motivaciones últimas…

Y, ¿por qué no hacerlo con humor? ¿Por qué no volver a gritar que el emperador anda desnudo ante la estupefacción de la gente? Con ese punto corrosivo que acompaña al humor maduro de vuelta de todo, Tom Sharpe nos hizo, y nos hace disfrutar con personajes como Wilt, ciertamente un protagonista no tan valorado como realmente debiera, a la altura de los más grandes.

Gracias a Wilt principalmente, pero también a muchos otros protagonistas de otras sagas, Tom Sharpe era capaz de presentarnos una historia que apuntaba a lo policíaco o al misterio para acabar pertrechando una historia de humor desternillante, con ese punto de amargor que puede quedar después de una risa sobre las miserias del ser humano..

3 mejores novelas de Tom Sharpe:

  1. Wilt: Como digo Wilt es un tipo de ese otro lado del espejo de nuestra realidad, Un personaje que debiera ocupar asiento preferente en el patio de butacas donde la imaginación de tantos escritores dispone a sus creaciones para que acaben contemplando el mundo. Y anda que no se ríen El Quijote, Ignatius Really, Gregorio Samsa o Max Estrella mientras observan lo ridículo de la realidad, esa construcción de voluntades subjetivas, de pulsiones y de contradicciones enterradas como víctimas de una novela a parte. En fín, divagaciones a parte, en esta novela conocemos al excéntrico Wilt en ese preciso momento en el que da por fin rienda suelta a todas sus excentricidades, ese momento de liberación en la que Wilt descubre que no merece la pena seguir con la farsa. Adornar la trama con una muñeca hinchable, que si no recuerdo mal aparece enterrada en el mismo colegio donde trabaja Wilt, o con unos policías deslumbrados por la felicidad de un hombre al borde de la hecatombe, nos invita a reir sobre ese esperpento del que antes hablaba. Un esperpento extendido al sistema educativo con la excusa de un profesor Wilt en plena efervescencia. En general es un escenario sobre lo ridículo proyectable a cualquier entorno aunque centrado en este caso sobre la clasista inglaterra. Una novela sobre la variabilidad de los principios a los que apuntaba Groucho Marx, y al que no le gusten esos principios, siempre se puede recurrir a otros…
  2. La gran pesquisa: Desde lo cacofónico de un protagonista llamado Frederick Frensic nos adentramos en una novela sobre las estridencias del mundo de la cultura y de la literatura para ser más concretos. La Industria del libro alberga a los más extraños seres, movidos por todo tipo de pulsiones, desde las sexuales hasta las patrimoniales. Cuando el agente literario Frederick Frensic lee la novela “Deteneos, oh hombres, ante la virgen”, un título que jamás invitaría a la lectura y que finalmente acaba siendo una obra que Frederick define como cumbre de la narrativa. Solo que tras el manuscrito se encuentra con un autor que no quiere desvelar su nombre. Y claro el asunto acaba siendo un auténtico caramelito para todos los monstruos de un sector movido por intereses de reputación que esconden necesidades pecuniarias y que cobijan deseos incofesables del medro con el que conquistar el mundo de la cultura. Así que cuando la retahila de personajes entran en acció en torno a este libro y su publicación disfrutamos de encuentros tan hirientes como hilarantes, con unos personajes que no se desmerecen unos a otros en su grandeza humorística del ridículo y capaces de matar, quemar o fusilar a quien sea para conseguir ese cacho de gloria que piensan haber merecido desde siempre.
  3. El temible Blott: Podía acabar este ranking con cualquiera de las secuelas de Wilt, pero nunca está de más adentrarse en lo más hondo de la bibliografía de un autor para seguir encontrando nuevos escenarios que aportan aire fresco y que descubren al virtuoso del humor abierto a un mayor abanico de opciones más sorprendentes. En gran parte, el éxito narrativo de Sharpe reside en la revisión cómica de lo trágico, en su facilidad para presentar enredos con poso de crítica y cargados de humor. El triángulo entre Lay Maud, su marido Sir Lynchwood, que se deja el Sir en el baúl en cuanto sale de casa, y el jardinero Blott, quien proyecta sobre Lay Maud sus deseos más profundos de prosperidad y placer, apunta a una de esas implosiones cómicas que se completan con una sociedad consternada con la suma de acontecimientos y obscenidades que soliviantan su moral y los disponen para una moderna quema de brujas que puede acabar con todos.

 

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