3 mejores libros del Marqués de Sade

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1740 – 1814

Nacer en buena cuna no siempre asegura el acomodo a las normas y la fructificación de la educación en una personalidad integrada en formas, usos y costumbres…

Ningún ejemplo mejor que el de Donatien Alphonse François de Sade o simplemente el Marqués de Sade, de cuyo título nobiliario acabó surgiendo el término “sadismo” para agrupar a distintos tipos de prácticas sexuales inicialmente consideradas como propias de la depravación y actualmente asumidas como una tendencia propia de la esfera más individual, una filia sexual particular en la que el gozo y el dolor comparten protagonismo.

Pero claro, el contexto del siglo XVIII, con una moral estricta adoptada desde lo religioso y una sociedad regida por las buenas formas y las apariencias como defensa frente de la misma hipocresía no es el mismo que el contexto de nuestros días. Que hoy la saga de E.L James sobre el famoso Grey y sus sombras sadomasoquistas sea llevada incluso al cine, para mayor exhibición de ciertos tipos de prácticas sexuales, nos parece algo normal. O que autores del siglo XX como Bukowski o del siglo XXI como Pedro Juan Gutierrez se expresen en un realismo sucio con minuciosos detalles sexuales de todo tipo se considera como natural en una sociedad abierta.

Pero para que el erotismo llegara al mundo de la literatura para quedarse, el papel del Marqués de Sade resulta primordial. Ya no solo fue cuestión de que este irreverente aristócrata relatara encuentros sexuales más o menos explícitos. Lo importante es que el Marqués de Sade quiso escribir para violentar conciencias, a la vez que ponía negro sobre blanco sus propias filias sexuales, costase lo que costase.

En una vida entregada a la polémica, repudiado públicamente y llevado a la cárcel y casi al ajusticiamiento por asuntos tan graves en su día como la sodomía y el consumo de sustancias para las prácticas sexuales, Sade acabó representando al mismo diablo.

Con ingresos psiquiátricos incluídos y destrucciones o pérdidas más o menos deliberadas de sus obras, el Marqués de Sade ha sabido sobrevivir hasta nuestros días con una sombría mácula de transgresión y perversión que, sin embargo, relata encuentros hoy ya sí más aceptados en muchos casos como propios de la libertad sexual individual.

3 mejores libros del Marqués de Sade:

  1. 120 días de Sodoma: Se desconoce si este libro está completo, puesto que su redacción en reclusión en el castillo de Vincennes hace sospechar que no todo lo escrito pudiera llegar a conformar el volumen. Sin embargo, lo rescatado y editado finalmente compone un todo de magnas perversiones sexuales, una especie de desahogo del autor rebelde y de voluntad inquebrantable. Pero más allá del punto de transgresión sexual, la obra también se abre a una interpretación de dura crítica social, sobre todo en lo conciernente a las esferas de poder, divididas en la obra en cuatro personajes pudientes que encuentran el lugar perfecto en el que liberarse de ataduras morales. La formación y educación del autor sirve en esta ocasión para ofrecer paralelismos con las culturas ancestrales de nuestro mundo, ofreciendo el destacado valor que tuvo en la Historia de occidente el papel de las meretrices.
  2. Los crímenes del amor: Una vez que la sociedad repudió abiertamente al Marqués de Sade, y habiendo pasado este por psiquiátricos y cárceles, una obra como esta en la que se recopilaban novelas cortas y que se abría al nuevo siglo XIX abunda en nuevas formas de amor aunque sale a a la luz con algunas “precauciones” por parte de su editor. Actualmente se pueden encontrar ediciones íntegras, sin censura, donde se abordan aspectos más retorcidos del sexo como el incesto y muchas otras formas de amor que atacan a la moral y que además se regodean en la oscuridad gótica de sus escenarios y sus personajes. El amor más avieso puede acabar alcanzando la parte más oscura del alma, allí donde se mueven otros instintos como el del asesino en ciernes…
  3. La filosofía en el tocador: Que el sexo era un motor del mundo era algo que el Marqués de Sade sabía con total certidumbre. La cuestión es cómo maneja el ser humano ese placer que busca los espasmos de “la petit morte”, del orgasmo y sus confluencias previas como esencia de su vida. Los preceptores inmorales de esta novela encauzan el deseo hacia algo más complejo, el deseo puede encontrar un equilibrio maravilloso en el dolor infringido o recibido, en el castigo o en la locura del orgasmo contenido. Ellos son maestros en esa muestra de vida y mientras los preceptores conducen hacia la gloria de la carne, sus placeres y castigos, el filósofo se explaya a gusto sobre el control de la moral, sobre la privación y la hipocresía… Un libro que sobrevivió de milagro a sus días pues en el aparecían lo que se consideraba como las mayores desviaciones de la historia de la literatura.

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