3 mejores libros de William Shakespeare

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Llegado el momento oportuno, hasta el más cuerdo de todos acaba cometiendo una locura. Por eso voy a dedicar esta entrada a perfilar las tres mejores obras de William Shakespeare.

Nada mejor que arrancar a la defensiva para poder enfrentarte a uno de los dos más grandes escritores de la Historia de la Humanidad. Recurriré en este caso a aquello de que la literatura, como cualquier otro arte o faceta creativa, tiene en el gusto final del usuario un punto de subjetividad. Y aquí voy a dejar patente esa subjetividad mía ante mi amigo Shakespeare.

Lo que se sabe del autor inglés compone esa típica nebulosa entre realidad y ficción. Y aquí si que voy a ser absolutamente iconoclasta…

Escribir acerca de un Shakespeare, un Cervantes, un Da Vinci o un Miguel Ángel y trasladar la imagen de unos tipos aburridos que apenas salían de su estudio y que pudiera ser que atravesaran fases cíclicas de hemorroides no queda bien. De la misma forma que no quedaría bien apuntar a sus caracteres tendentes a la animadversión (pese a ser esto una pauta de cierta reiteración en diversos genios). Así que ellos, los personajes siempre tienen una pátina de épica o de enigma que vete a saber tú…

Tiene toda la pinta de que Shakespeare fue un gran trabajador. Padre a los 18 y prolífico autor, solo el encierro pudo derivar en tan extensa y grandiosa obra. La década de 1580, que apunta a su misterioso paso por el mundo sin documento alguno que diera fe de sus quehaceres, se me antoja como una década de escribir y más escribir, de presentar obras de teatro y de ocupar su escaso tiempo libre entre carantoñas a sus hijos y pocas caricias a su mujer (la cosa nunca fue del todo bien, según se entresaca de algún apunte del propio autor).

Y tras estas pinceladas, llega el momento de plantear mi particular ranking de obras más recomendadas de William Shakespeare:

  1. El sueño de una noche de verano: Lo universal de Shakespeare se detecta en lo pequeño, en la invariable sensación de humanidad (con su carga y su trasfondos inmutables ayer y hoy), independientemente de los escenarios planteados por la evolución de nuestra civilizacion. Lo mejor de Shakespeare es que su obra dramática se lee o se disfruta indistintamente. Sus propuestas conjuntan lo lirico y lo prosaico, la imagen viva y la idea en la acción. Diálogos que siempre se traducen en personajes, ya estés en la segunda fila de un teatro o en el sillón de tu casa. Literatura como magia, las relaciones entre personas como fundamento para el estallido de la humanidad, del lenguaje, del amor y del odio, del todo lo que somos. Resumen: El sueño de una noche de verano fue escrita como divertimento en las nupcias de nobles de la Corte de Isabel I. Shakespeare utilizó una cantidad de fuentes, magistralmente manipuladas desde las Metamorfosis de Ovidio a los Cuentos de Chaucer. El dramaturgo funde esas influencias en un texto donde se presenta el amor en el matrimonio como fuente de conflictos para alcanzar el poder político. Las alegres comadres de Windsor es una obra de comicidad y desenfado en la que los espectadores pueden reconocer los arquetipos de aquella Corte londinense. Sin duda, una de las comedias más universales de Shakespeare que ha sido representada y adaptada en todo el mundo. Ediciones: 
  2. La tempestad: En escena esta obra es una explosión de lo humano ante lo elemental, ante la representacion de lo divino que podemos divisar en el entorno real. Pero también es una implosión hacia lo interno, en busca de la tormenta interior, de la manifestación de la contradicción de vivir y la contrariedad del destino. Resumen: considerada como la invención más sincera y original de Shakespeare. Es también la «summa» de su cultura acumulada a través de los años, y sobre todo de su experiencia teatral. Es ante todo un experimento en el ámbito del espectáculo: explota, deliberadamente, como ninguna otra obra precedente, los recursos y trucos de escena y hace del elemento musical y de todos los efectos sonoros una estructura que recorre la obra. La figura de Próspero se contempla esencialmente en «La tempestad» en su contexto natural que no es sino teatral. Su magia, su arte, son una reflexión sobre el arte del dramaturgo. Metateatro y psicodrama jugando sobre una serie de sugerencias que inducen a los personajes a autorrevelarse y a la vez a reconocerse como parte de una inteligencia más amplia que los incluye, como parte del diseño con el que el mago-dramaturgo se explica a sí mismo. Ediciones:
  3. Hamlet: Probablemente su obra más social o politica. Más allá del escenario circunstancial de la época, entre monarquías y noblezas, los personajes de esta obra alcanzan la magnitud del debate social, de la estratificación, de las patrias y las fronteras, de la alienación. Al final emerge la persona, el individuo, con las mismas zozobras desde la base o desde la cúspide… Resumen: La tragedia de Hamlet traza el admirable retrato de un legendario príncipe de Jutlandia, soñador, contemplativo, sumido en dudas e irresoluciones, que, obligado a esclarecer los motivos que llevaron a la muerte de su padre, sucumbe ante la fatalidad de las circunstancias. Su locura no es sólo, al modo tradicional, una ficción y una coartada, sino que se convierte en modo de ser y en visión del mundo. Su ambigüedad, su ambivalencia y su desorientación lo aproximan notablemente a la sensibilidad de nuestra época. Poblada, como señala en su prólogo Vicente Molina Foix, por una abundante y compleja galería de personajes «secundarios», la obra ha gozado de una constante vigencia a lo largo del tiempo, que ha hecho que se incorporen al lenguaje común numerosas expresiones de la obra («ser o no ser», «palabras, palabras, palabras», «lo demás es silencio») que han llegado a hacerse emblemáticas. Ediciones:

 

 

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