Escrito en el agua, de Paula Hawkins

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Superado el gran impacto de “La chica del tren”, Paula Hawkins regresa con fuerzas renovadas para plantearnos otra historia inquietante. Todo buen thriller psicológico debe tener un punto de partida a medio camino entre la novela negra y la angustia del drama. Cuando Nel Abbott la hermana de Jules, fallece misteriosamente, despegan esos dos necesarios aspectos: la duda sobre un posible asesinato o muerte violenta por un lado, y el drama, la inquietud por la pérdida de un ser  querido por el otro.

Sirva esta reseña en primicia para aclarar a los amantes de “La chica del tren” que, más allá de la sintonía temática entre las dos novelas, las tramas se mueven necesariamente a diferente ritmo. No es lo mismo que un misterio aparezca en tu vida de manera casual a que un desencadenante tran traumático como la muerte violenta de una hermana te sacuda de repente.

No obstante, esta diferencia de ritmos no supondrá desencanto alguno para un lector de esta autora. Todo lo contrario. Desde la primera página, Paula Hawkins ya lanza el cebo para que no puedas dejar de leer.

¿Has leído El guardián invisible, de Dolores Redondo? Te lo pregunto porque hay unas similitudes interesantes en la forma de abordar la historia. Los pasados tormentosos de los personajes son una estupenda herramienta para ir insertando ese pasado que lastra sus movimientos, y que dota a estos protagonistas de un peso propio que avanza con el argumento general de la historia.

Cuando Jules regresa al pueblo de su infancia, arrastrada por las penosas circunstancias del fallecimiento de su hermana empezamos a pensar en ese algo más que la protagonista va ocultando como puede, hasta que un clic despierta el lado oscuro de Jule, de la misma forma que ocurre con Amaia Salazar en El guardián invisible.

La quietud de las aguas puede transmitir serenidad, salvo para aquellos que conocen lo que se puede esconder en las profundidades.

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