La dama número trece, de José Carlos Somoza

4.14 avg. rating (83% score) - 7 votes

El miedo, como argumento para lo fantástico, ofrece un vasto terreno por el que poder sorprender al lector, un espacio donde sobrecogerlo a tu antojo y hacerle sentir esos escalofríos que provoca la incertidumbre. Si además el relato corre de la cuenta de José Carlos Somoza, puedes estar seguro de que esa escenografía te hará partícipe como si estuvieras ahí mismo, como si tu apacible espacio de lectura pudiera empezar a someterse a los dictados de lo fantástico…

Hasta tal punto es así, que este libro La dama número trece ya tiene quien lo lleve al cine. Jaume Balagueró anunció que llevará esta historia a la gran pantalla. Esperaremos noticias al respecto mientras el mundo literario recupera este libro como sabroso anticipo, por aquello de: “el libro está mejor…, o la peli es tal cual la imaginé…”

La cuestión es que nos encontramos ante una historia turbadora, donde los sueños son de nuevo esa conexión con lo ignoto, con el terror y con el misterio, una combinación que siempre triunfa y más aún en este nuevo planteamiento.

Salomón Rulfo no está atravesando un buen momento, la vida lo ha dejado vencido en una de esas trágicas escenas que improvisa de manera inmisericorde. Quizás sea por eso, en medio de esa debilidad, de ese sueño ligero, Salomón empieza a tener una pesadilla repetitiva sobre muerte, una casa lúgubre…

Él sabe que aquello debe significar algo. Su pesadilla es la representación de su demencia o algo que lo reclama desde otro plano…

Tras su pesadilla le espera la casualidad, ese instante que por fin ata los cabos. Y cuando todo toma visos de certidumbre, el desasosiego y la macabra curiosidad empujan a Salomón hacia la verdad última.

Suele ocurrir que las verdades últimas nunca son buenas noticias cuando vienen anunciadas desde sueños oscuros. El camino de Salomón, como un Dante a través de círculos del infierno, podrá conducirlo finalmente  hasta la locura, o hasta una brillante y hermosa lucidez, lo cual puede ser lo mismo según como se mire…

 

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*