3 mejores libros de Ian Rankin

0.00 avg. rating (0% score) - 0 votes

Y llegamos al máximo exponente de la novela negra británica: Sir Ian Rankin. Parece mentira que en un país con la tradición de novela policíaca como el Reino Unido (no podemos olvidar que ésta es la patria de Conan Doyle o Agatha Christie) cediera el bastón de mando del evolucionado género negro a ese filón que son los países nórdicos… (pero bueno, algo similar les pasó con el fútbol)

Aunque Ian Rankin aterrizó en el género policíaco-negro para recuperar parte de ese original patrimonio literario. Como suele pasar en muchas ocasiones, no es que la llegada de Ian fuera premeditada. El bueno de Ian trabajó de todo para buscarse las castañas antes de alcanzar esa agradable etiqueta de escritor profesional.

Y qué quieres que te diga. Cuando algo ocurre de manera natural, como que tiene más merito e incluso tiene más fundamento. Alguien que se ha batido el cobre en la calle antes de alcanzar cualquier hito remarcable en la tarea de contar historias, siempre tendrá mayor bagaje de eso tan necesario que es el conocimiento de todo entorno, desde los más amables hasta aquellos que se asoman a todo tipo de precipicios.

Así que Ian Rankin escribe con conocimiento de causa. Si a eso le añadimos una imaginación desbordante al servicio del género, descubrimos a un escritor relevantísimo que ya ronda los veinte libros publicados. Todo un autorazo criado a la sombra de clásicos policíacos y de aventuras de su país, a lo que ha añadido una impronta más acorde con los tiempos que corren, consiguiendo así diversos premios y reconocimientos, llegando incluso a ser nombrado Caballero de la Orden del Imperio Británico.

Su gran personaje, el inspector John Rebus, que compatibiliza últimamente con otro inspector Malcolm Fox, ha sido llevado en muchas ocasiones al

3 mejores novelas de Ian Rankin:

  1. La música del adios: Siempre me han gustado esas propuestas en las que el viejo inspector o policía se aproxima a su retirada o malvive después de esta. Las sensaciones de alguien que ha dedicado su vida a perseguir asesinos y resolver casos y que se aproxima a su jubilación tiene un no sé qué a ocaso personal, a fin de la misión de una vida. Que John Rebus esté cerca de jubilarse no es el único motivo por el que selecciono esta novela como la mejor de Ian Rankin. Porque la propuesta narrativa además es muy buena. Rebus se ve amenazado, próximo a verse implicado en un caso que mancillaría su prestigio y todo lo conseguido durante años. Un ambiente enrarecido en el que la muerte de un joven ruso parte como desencadenante de uno de esos casos de corrupción y poder en el que precisamente Rebus ya no tiene precio por el que venderse, a estas alturas de su vida… John Rebus puede pecar de muchas cosas, de multitud de incorrecciones, de saltarse los protocolos en base a su carácter escocés, pero puede ser el último en tener precio.
  2. Nudos y cruces: Suele ocurrirme que las primeras novelas de los autores me resultan más auténticas. En este caso, la que fuera segunda novela de Rankin tiene ese gusto fresco, una mezcla entre lo leído por el autor y el nacimiento de su particular sello. Y si de nacimientos hablamos, conocer al inspector John Rebus siempre es interesante. Las diversas novelas en las cobraría protagonismo en el futuro no profundizan en los detalles más marcados de presentación del personaje. Es como si tuvieras que guiarte por las primeras impresiones. Y de entrada Rebus puede hasta caer mal. Su perfil puede entenderse como el de un policía de vuelta de todo… pero, sin embargo, en cuanto nos adentramos en el caso del fallecimientode unas niñas y la desparición posterior de otra descubrimos cuánto de sabio investigador tiene este personaje, a la altura de los más grandes del género. Una historia esta en la que ya comprobamos como Rebus se puede ir dejando jirones del alma en cada nueva investigación.
  3. Muerte helada: Reseñada ya en este espacio. Una reciente entrega que mantiene el “siniestro encanto” si se le puede llamar así a una novela de género negro. Esa especie de macabro epíteto que sirve como título a este libro ya te hace sentir un escalofrío antes de sentarte a leer. Bajo el inusual frío que azota Edimburgo en el invierno en el que transcurre la trama, encontramos sórdidos aspectos de auténtica novela negra. Porque John Rebus, el detective que ya creara este autor hace tantos años, mantiene casos pendientes sin encaje ni cierre posible. Alguno de ellos como el de la muerte de María sabe que se asoma a profundos enigmas y peligros, los que se auspician entre un poder político corrompido, tentado o amedrentado por mafias y círculos que se cierran sobre el viejo mafioso Bill Ger Cafferty. Pero lo que nadie sabe es que al inspector Rebus no le gustan los asuntos pendientes, por viejos y enquistados que estén. Puede que el asesino o asesinos de María se consideren ajenos a la Justicia. Incluso puede que sea la propia Justicia la que se muestre esquiva ante el procesamiento de ciertos criminales. Grandes trabas torpedean cualquier intento de resolución de este asunto pendiente. Pero John Rebus lo tiene claro, la verdad tiene que aflorar sí o sí. Y allí donde no alcance la Justicia, siempre se pueden encontrar alternativas para que los culpables asuman su condena. Figuras literarias ya emblemáticas, como es el inspector Rebus, aparecido allá por 1987, consolidan géneros literarios como este, el más puro género negro. En una gélida ambientación, con la escasez de luz propia de la capital escocesa todo transcurre envuelto en una sensación de oscuridad, de ambiente plomizo. Solo Rebus puede aportar algo de luz, aunque sea en expresión figurada, para que la verdad se filtre como un bendito rayo de luz. Después de tantos años de oficio, convertido en un sexagenario exfumador, Rebus no se resigna nunca.

 

 

 

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.