3 mejores libros de Michael Chabon

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Cuando un autor puede ser mercedor de galardones tan “dispares” como el Pulitzer, de carácter general, y los Hugo o Nébula de Ciencia Ficción, sin duda tenemos que reconocer que nos encontramos ante un autor multidisciplinar, consiguiendo en su naturaleza ecléctica convencer a lectores ubicados en muy diferentes posiciones del abanico lector.

Este es el caso de Michael Chabon quien, además, para alcanzar esa innegable excelencia creativa tuvo que enfrentarse a periodos de sequía creativa, quizás por no saber todavía sobre que aguas moverse o, probablemente porque su capacidad disociativa de tramas muy diferentes aún era una capacidad a explorar con mayor profundidad.

La cuestión es que la faceta creativa de este autor no surge como algo expontáneo pues ya su formación se orientó a las Bellas Artes y concretamente en una ramificación menos naturalizada en lo académico, pues el arte de la expresión verbal, ya sea en poesía o prosa, puede o no surgir desde lo académico o bajo el autodidactismo más absoluto.

Con su titulación sobre escritura creativa, Michael Chabon fue de esos escritores que siguió los pasos oficiales del oficio (valga la rebuznancia) para finalmente romper con estereotipos y fórmulas y escribir de manera arrebatada sobre los géneros que le apetece en cada momento.

Michael es siempre sorprendente y en sus narraciones podemos encontrar crítica y reflexión sobre muchos aspectos, pero lo que más me sorprende de este escritor es que entre sus libros se cuela una brisa de esperanza entre el pesimismo, una brizna desprendida en positivo en su literatura variada.

3 mejores libros de Michael Chabon:

  1. Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay: Sobre el nazismo, su ideología, su puesta en práctica y sus ominosas consecuencias se han escrito muchas obras de ficción que acompasan la tétrica realidad de los hechos. Y en algunas novelas o películas se trata de buscar ese punto de color que pueda sublimar de alguna forma la monstruosidad y la tragedia de la locura humana. Casos como la novela corta El niño con el pijama de rayas, de John Boyne, o La Vida es Bella consiguen levantar la moral entre las ruinas de nuestra civilización, con el brillo humano de lo anecdótico. Algo parecido ocurre con esta novela. Desde la lejana ciudad de Nueva York de los años cuarenta, Sam y Joe, dos jóvenes judíos se inventan un personaje de tebeo que lucha contra Hitler. El Escapista es un ser capaz de hacer recapitular al genocida. En un escenario movido al ritmo trepidante de una aventura de cómic, avanzaremos junto a los chicos, descubriendo una ciudad saturada del filtro de color del imaginario de un autor irreverente y mágico.
  2. El sindicato de policía Yiddish: Si sirve de algo la formación literaria como idea de configurar al escritor (soy más de los que creo que el escritor nace más que se hace), la cuestión es que si se le puede dar valor al estudio académico de la literatura a fin de proyectar al escritor en ciernes, sin duda esta novela es el más brillante resultado. Lo digo porque es una novela que acaparó los más prestigiosos galardones de fantasía y ciencia ficción sin ser una novela auténticamente de género. Solo un escritor formado para ello puede acabar colándonos una obra como un todo que se puede leer desde el género más gustoso de cada cual. Porque…, ciertamente yo díria que se trata de una novela negra con tintes surrealistas. Más que nada porque el gran protagonista en este cosmos de personajes para mí es Meyer Landsman, el típico detective de vuelta de todo y cargado de tantas culpas que necesita dar con respuestas en los fondos de las botellas. La pequeña ciudad de Sitka, perdida en la Alaska profunda adquiere un significado especial pues en ella se refugian colonias de judíos de los que esperaban volver a su patria algún dia. Lanzar desde ahí el caso de un asesinato podría cobrar matices sociológicos. Y sin embargo lo que hace Chabon es lanzarnos en un trepidante delirio entre lo onírico, lo fantástico y la esperpéntica sensación de lo que es ser humano con sus ideologías y sus creencias.
  3. Chicos prodigiosos: Escribir una novela sobre un escritor debe ser una de los más gratificantes argumentos para un autor. Desde Dostoievski hasta Stephen King, pasando por Borges o Coetzee o hasta Joel Dickër o Dante Alighieri… muchos han sido los escritores que en algún momento se han visto impelidos a plantear una trama en la que un escritor, con sus bloqueos y sus delirios inspiracionales asume un rol relevante. Michael Chabon lo hizo en esta ocasión, para esta novela.  Conocer a Grady Tripp, el estereotipo de escritor que se sabe mejor de lo que sus reconocimientos indican, sufre un atasco creativo que lo conduce en un bucle narrativo y vital, donde todo parece lastrado por un mismo infortunio, por el abandono de las musas. Volviendo a la esencia del escritor que se sabe mejor de lo que sus reconocimientos indican, todo lo que le ocurre a Grady tiene que ver con ese destino que de alguna u otra forma lo ha de esperar. Su vida es un marrón literario donde se atisba el brillo de la gloria en la admiración de una única lectora, pero donde las responsabilidades lo acaban golpeando. Quizás el bueno de Grady solo disponga de una última oportunidad en la Fiesta de las Palabras, y espera no perderla…

 

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